La tradición de beber agua de coco en las playas de Rio, amenazada

La postal clásica de las playas de Rio de Janeiro con turistas bebiendo agua de coco desde su recipiente natural se ve amenazada por una decisión de la alcaldía, que trata de combatir el mal hábito de los locales de dejar la basura en la arena.

La postal clásica de las playas de Rio de Janeiro con turistas bebiendo agua de coco desde su recipiente natural se ve amenazada por una decisión de la alcaldía, que trata de combatir el mal hábito de los locales de dejar la basura en la arena.La secretaría de Medio Ambiente de la ciudad, que será sede de la Copa del Mundo en 2014 y de los Juegos Olímpicos en 2016, evalúa prohibir la venta de este fruto argumentando que se trata de una cuestión de salud pública, ya que los desechos de los cocos atraen palomas, ratas y todo tipo de enfermedades."Vaya a la playa de Ipanema al final de la tarde y verá una montaña de cocos verdes que las personas dejaron en la arena, después de beberlos. La mayor fuente de ratas en la playa son los restos de los cocos", declaró a AFP Jovanildo Savastano, portavoz del comité de gestión de las playas de Rio.Por su parte, ecologistas declararon a la prensa que este fruto, cuyo agua es excelente para la salud, no causa ningún impacto al medioambiente.Según Savastano, del 25% al 30% de las diez toneladas de residuos recogidos diariamente por la empresa municipal de limpieza (Comlurb) en el turístico barrio de Ipanema son cocos."Y el domingo, son treinta toneladas de basura", agregó al destacar que esta prohibición, en vigor desde el 1 de diciembre, se enmarca con medidas como reforzar la seguridad y educar a la población a no arrojar basura, en la campaña "Rio, hermosas playas".No obstante, la venta de cocos continuará en los locales que bordean la arena."Contrariamente a ciertas regiones del nordeste, en Rio pocas personas reciclan los cocos. Y nadie quiere pagar por su transporte a las centrales de reciclaje. Hoy los desechos de los cocos van a basureros comunes", dijo Savastano al precisar que las empresas que producen y distribuyen las frutas no se quieren encargar de recogerlos después.La industria automovilística emplea la fibra de la corteza elástica del coco para reemplazar al poliuretano en la fabricación de revestimientos ecológicos de las cabinas de camiones.Sobre si de esta manera se favorece a la industria del agua de coco embotellada, Savastano respondió que la medida "desalienta el consumo del fruto natural pero no lo prohíbe del todo, ya que la venta estará asegurada en los quioscos".El anuncio de la prohibición provocó un gran alboroto en la prensa brasileña del fin de semana, mientras las playas rebosaban de gente con temperaturas alrededor de los 40 grados.El alcalde de la ciudad, Eduardo Paes, dijo que anulará la prohibición a condición de que la población no tire más basura en las playas, para lo que se hará una prueba este fin de semana.Al final de cada jornada, cuando los bañistas dejan las playas turísticas de Copacabana, Ipanema y Leblón, es una constante la presencia de toneladas de residuos dejados atrás, principalmente latas de cerveza, recipientes y bolsas plásticas, y un volumen imponente de cocos verdes.El sistema de recolección de residuos funciona cada noche, después de que al atardecer muy poco de la belleza matinal de las arenas cariocas quede a la vista.

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