A 100 metros bajo tierra, buscan el secreto del Big Bang

La nueva película “Ángeles y Demonios” pone en el tapete al centro de investigación CERN, donde esperan recrear el Big Bang.

 Una máquina para recrear el Big Bang con el que comenzó el universo. Este detector mostrará como la energía se convirtió en materia, en experimentaciones en la profundidad de la tierra. La ciencia ficción se volvió realidad.

“Lo que intentamos hacer aquí es tratar de entender el universo. Entender por qué es como es. Por ejemplo no tenemos idea de por qué estamos aquí, por qué tenemos algunas sustancias. Puedo sentir que soy un objeto sólido, pero nuestras teorías matemáticas nos dicen que en realidad no debería ser así”, dice David Barney, físico del CERN.

Las teorías matemáticas podrían caer cuando los científicos logren romper partículas a la velocidad de luz. Luego examinarán los restos, buscando encontrar los componentes básicos más pequeños del universo.

“Las colisiones de estas energías ocurren todo el tiempo en nuestro universo, en el sol, por ejemplo. Pero nunca antes las hemos producido de manera controlada en un laboratorio. Eso es lo que hacemos aquí”, dice David Francisca, Físico del CERN.

El laboratorio es este túnel, de 27 kilómetros de largo, bajo territorio suizo y francés. Se colocaron más de mil imanes gigantescos para aumentar la velocidad de las partículas. Pero poco después de abrir, hubo que paralizar las actividades durante varios meses.

“Una conexión eléctrica entre imanes falló. Hubo un cortocircuito que provocó una serie de hechos secundarios que generaron bastante daño”, dice Francesco Bertinelli, Ingeniero del CERN.

Los 2.500 científicos que trabajan aquí están impacientes por retomar la búsqueda del secreto del universo que hizo que algunos se inspiraran e hicieran una conexión religiosa. Pero sin mucho eco aquí.

“Dios no aparecerá en nuestros detectores, no es así como funciona. Como si uniéramos cosas y de repente ‘¡Hola!, sí me descubrieron. Bien hecho.’ No, no es así”, apunta Tom Whyntie, Físico.

Probablemente no, pero este enorme centro de investigación podría reescribir la ciencia. Y para muchos, eso es lo más cerca de lo divino que se puede estar.

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