Serie Especial: El diario de María

Serie Especial: El diario de María Natalia Rodriguez

El paso del huracán María por Puerto Rico marcó un antes y un después en la vida de millones de boricuas, dejando destrozos y un largo camino hacia la recuperación. Viendo las necesidades de su gente en la isla, un grupo de médicos en Tampa se ha movilizado y respondido ayudando a las comunidades más afectadas por el ciclón. Natalia Rodriguez viajó a Puerto Rico para seguir paso a paso estos esfuerzos y conocer a aquellos que se benefician.

Por los últimos 55 días este hogar se ha convertido en el centro de acopio de Doctors for Puerto Rico, una organización compuesta por médicos y voluntarios de la bahía de Tampa que al ver los estragos en cuanto a salud en puerto rico, producto del huracán Maria, inmediatamente se pusieron manos a la obra.

“La necesidad era obvia. No era un problema de escasez de médicos, sino de medicinas. Las cosas que los hospitales usualmente pueden ordenar y les pueden llegar, pero no les estaba llegando nada porque no había manera de hacerle llegar las cosas. Los cargamentos no llegaban. No habían camiones para llevar los cargamentos” dijo Vivian Vega una de las doctoras de la organización.

Ellos llenarían ese hueco. La iniciativa fue de la Dra. Pérez Colón una puertorriqueña que ve con dolor el sufrimiento de su pueblo. Todas las semanas, los voluntarios llegan a su casa para empacar y enviar hasta 5 mil libras de suministros y equipo médico que compran con donaciones. Esto incluye, medicamentos, fluidos, formula, insulina, alimentos no perecederos, artículos de primera necesidad, agua y filtros de agua.

“La respuesta ha sido bien grande es indescriptible. Jamás pensamos que la gente estuviera tan dispuesta a ayudar. Que fuera tan empática con la situación que están viviendo allá en PR” dijo Marielys Pérez Colón una de las voluntarias.

La idea es hacerle llegar estos suministros a las manos de los damnificados. Cuando los doctores no pueden hacerlo ellos mismos, tienen a personas como la familia Sánchez Diaz que se encargan de identificar los sectores mas vulnerables y hacer la entrega directamente.

“Las comunidades las identificamos basándonos en que son las comunidades más alejadas de lo que es el casco urbano. Las comunidades más rurales, en donde es más difícil que lleguen esos recursos y a su vez de que las personas puedan acceder a los mismos en el área del casco urbano” dijo Germán Sánchez, quien sirve de enlace entre Puerto Rico y los doctores en Tampa.

El barrio “Apeaderos” en Villalba es una de esas comunidades. La crecida del rio y los deslizamientos de tierra los mantuvieron incomunicados por semanas. La destrucción es palpable y a 55 días del huracán aun no cuentan con electricidad ni agua potable, su mayor preocupación.

Y así van casa por casa enfocándose en los niños, envejecientes y pacientes encamados, como la mamá de Carmen, de 91 años y con Alzheimer.

“Se ha hecho bastante difícil porque no hay agua, no hay luz y estoy yo sola. Vivir maría fue un proceso bastante difícil, bastante triste, el cual yo nunca había vivido. Pero ya estamos echando para adelante. Ese es todo el proceso echando para adelante a puerto rico es todo” dijo Carmen Hernández quien es residente de Villalba.

Y esa es la actitud que predomina entre estos valientes boricuas, quienes frente a la adversidad no pierden su esperanza ni su deseo de progresar.

Esa es la valiosa lección que motiva a todas estas personas a continuar ayudando a su gente y en la distancia mostrar su amor y apoyo a su patria.

“No, no hay palabras para describir. Cuando tu vez todo el esfuerzo, todas las noches sin dormir, todas las lágrimas han valido la pena” dijo Merielys Pérez.

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