Mucho talento, poco cerebro

El caso de Miguel Cabrera es uno de esos casos que se están repitiendo frecuentemente en el deporte profesional.

Mucho talento, poco cerebro Mucho talento, poco cerebro

Mucho talento, poco cerebro

Talento joven con habilidades atléticas increíbles, razón por la que se enriquecen con inmensas fortunas que le son ofrecidas por los equipos profesionales, pero lamentablemente no tienen la madurez para manejar semejante situación y terminan en la mayoría de los casos desperdiciando tanto el dinero como el talento.

En el caso de Cabrera, los Tigres de Detroit lo firmaron por más de $150 millones, suma de dinero que los amerita para exigir una conducta intachable por parte del bombardero venezolano.

En una semana crucial para la novena felina donde se estaban disputando su pase a la post – temporada junto al equipo de los mellizos de Minnesota, Cabrera simplemente se dedicó a beber como si estuviera de vacaciones la noche antes de un partido crucial para su equipo.

Hasta fue arrestado por la policía luego que su esposa los llamara a las 6 de la mañana. La policía le hizo una prueba y el resultado dio 0.26, más de tres veces sobre el límite legal. Luego de este incidente Cabrera fue sacado de la cárcel por Dave Dombrowski, Gerente General de los Tigres.

Esto sencillamente es inaceptable en un deportista de este nivel, que es ídolo para millones de fanáticos entre los que se incluyen niños que ven en estos individuos modelos a seguir.

Demás está decir que obviamente esto afectó notablemente su desempeño sobre el terreno de juego yéndose de 12-1 en los últimos 3 encuentros del año, donde de estar en la forma que debía estar, quizás el destino de los Tigres hubiese sido otro.

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