El Senado argentino tratará el miércoles el proyecto de expropiación del 51% de las acciones de la petrolera YPF, que le quita el control a la española Repsol sobre la firma y cuya aprobación se descuenta por la mayoría oficialista y el apoyo de parte de la oposición en el Congreso, en medio de fuertes presiones de Madrid.
"Encaramos la sesión con una actitud muy optimista, más allá del resultado en el número. Creemos que en general va a haber 60 votos a favor (de 72 senadores) y cuatro o cinco en contra", declaró Miguel Angel Pichetto, jefe del bloque oficialista de la Cámara alta.
Tras su casi segura aprobación en el Senado, el gobierno aspira a que la expropiación de la petrolera sea tratada en la Cámara de Diputados en la primera semana de mayo para que se convierta en ley.
El proyecto de ley anunciado por la presidenta Cristina Kirchner el 23 de abril plantea además "declarar de utilidad pública el logro del autoabastecimiento, así como la explotación, industrialización, transporte y comercialización de hidrocarburos".
Los principales bloques de oposición, como la socialdemócrata Unión Cívica Radical (UCR) y el Frente Amplio Progresista (socialistas y centroizquierda) anticiparon que acompañarán "en general" el proyecto oficialista aunque incluirán variantes en el tratamiento en particular de los artículos.
Incluso anticipó su voto positivo el senador y expresidente Carlos Menem (1989/99), pese a haber sido su gobierno el gran impulsor de la privatización de la petrolera argentina en 1992.
El grupo petrolero Repsol, que controlaba YPF desde 1999 y detentaba el 57,4% de las acciones, intensificó junto al gobierno español la presión sobre Argentina al anunciar en las últimas horas acciones legales contra toda empresa que invierta en la firma expropiada.
Madrid mantiene la presión sobre el Ejecutivo argentino a nivel internacional pero, más que exigir que Buenos Aires dé marcha atrás en su decisión de expropiar YPF, afirma que busca obtener una compensación económica para Repsol y salvar los estrechos lazos entre ambos países.
Tras declarar la semana pasada que la expropiación de la petrolera por Buenos Aires era "una decisión hostil", el ministro de Industria español, José Manuel Soria, suavizó este martes el tono al subrayar el deseo de Madrid de "mantener las mejores relaciones con todos los gobiernos, incluido el de Argentina".
En la capital argentina, el ministro de Planificación, Julio de Vido, y el viceministro de Economía, Axel Kicillof, ambos a cargo de la intervención de YPF, recibieron el lunes a directivos de las estadounidenses Conoco Phillips y Chevron, la uruguaya Ancap y la argentina Medanito, mientras que la semana pasada se habían reunido con la francesa Total, según fuentes del gobierno.
En tanto, España propuso a la Unión Europea proseguir la negociación comercial con el Mercosur sin Buenos Aires.
No obstante, el director ejecutivo para las Américas del Servicio Europeo de Acción Exterior, Christian Leffler, advirtió el lunes en Asunción que "si es una asociación de cuatro países (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), no se puede negociar con tres cuartos, así como no puede negociarse con tres cuartos de países de la Unión Europea".
El ministro uruguayo de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, afirmó este martes que "el esquema negociador del Mercosur es cuatro más uno". "Todavía nosotros no tenemos ningún planteo oficial" sobre la propuesta española, añadió.
En este marco, la agencia de calificación financiera Standard and Poor's (S&P) rebajó el lunes de "estable" a "negativa" la perspectiva de la nota de la deuda soberana de Argentina, que continúa manteniendo su calificación "B".
"En nuestra opinión, las recientes políticas del gobierno aumentan los riesgos del marco macroeconómico de Argentina, exprimen su liquidez externa y estorban sus perspectivas de crecimiento a mediano plazo", dijo S&P en un comunicado.
"No tenemos ninguna duda de que Repsol vació (descapitalizó) YPF", insistió de su lado el ministro argentino de Economía, Hernán Lorenzino.
"Hubo una deliberada maniobra para utilizar a YPF para apalancar inversiones de Repsol en el resto del mundo", afirmó el ministro al regresar de una reunión del G20.
Argentina acusa a la petrolera española de no invertir lo suficiente y de remitir demasiadas utilidades a su sede, y asegura que eso forzó al país a importar hidrocarburos por 9.300 millones de dólares en 2011, monto que se estima alcanzará los 12.000 millones este año, cuando años atrás el país se autoabastecía.
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