Se reanuda en Londres investigación sobre guerra de Irak en espera de Blair

La comisión investigadora sobre la polémica implicación de Gran Bretaña en la guerra de Irak reanudó el martes sus sesiones en Londres tras el receso navideño y anunció que la anticipada intervención del ex primer ministro Tony Blair no tendrá lugar antes del 25 de enero.

La comisión investigadora sobre la polémica implicación de Gran Bretaña en la guerra de Irak reanudó el martes sus sesiones en Londres tras el receso navideño y anunció que la anticipada intervención del ex primer ministro Tony Blair no tendrá lugar antes del 25 de enero.Blair, muy criticado por haber metido a Gran Bretaña en la guerra con Irak en 2003, prestará declaración en un día todavía sin precisar en la última semana de enero o la primera de febrero."La investigación ha confirmado que será en la quincena que comienza el 25 de enero, y que Blair comparecerá durante un día entero", anunció la comisión en un comunicado y precisó que dará a conocer la fecha exacta una semana antes.Un portavoz del panel presidido por John Chilcot dijo en diciembre que Blair declararía "casi siempre en público" y sería "interrogado detalladamente sobre numerosos puntos de la participación británica" en ese conflictoAntes, el 12 de enero, comparecerá su entonces director de comunicación Alastair Campbell, uno de los principales asesores del ex jefe de Gobierno.El interrogatorio de Campbell girará principalmente en torno a su papel en la recopilación de datos para el informe gubernamental sobre la supuesta presencia de Irak de armas de destrucción masiva (ADM), el argumento que privilegiaron Estados Unidos y el Reino Unido para justificar la intervención. Sin embargo, éstas nunca se hallaron.Blair, aliado incondicional del ex presidente norteamericano George W. Bush, ha dicho que hubiera apoyado la invasión de Irak para derrocar a Saddam Hussein incluso si hubiera sabido que éste no tenía armas de destrucción masiva."Aún así me habría parecido bien para destituirle. Por supuesto, tendríamos que haber utilizado argumentos diferentes sobre la naturaleza de la amenaza", señaló en una entrevista reciente con la BBC.Según informes de prensa, algunos laboristas temen que la comparecencia de Blair perjudique al gobernante partido del primer ministro Gordon Brown, superado en los sondeos por la oposición conservadora con vistas a las elecciones generales que deben celebrarse a más tardar el 10 de junio.En una decisión polémica, Chilcot decidió que el actual inquilino de Downing Street, que cuando comenzó la invasión era ministro de Finanzas, no será llamado a declarar hasta después de los comicios.El primer testigo que compareció el martes, William Pattey, embajador del Reino Unido en Bagdad en 2005 y 2006, explicó que Blair supervisó los esfuerzos para tratar de estabilizar Irak tras la invasión, y que en el tiempo que estuvo en el cargo recibió llamadas casi diarias de Downing Street."Los políticos pedían resultados instantáneos", declaró a la comisión, citando entre otras la necesidad de una nueva Constitución y un nuevo gobierno para los iraquíes, así como que se crearan las condiciones para una retirada de las tropas británicas."Pero había tensión entre el deseo de resultados instantáneos y las realidades sobre el terreno", agregó en el marco de esta investigación que abarca el periodo comprendido entre 2001 y la retirada británica en julio de 2009.Simon McDonald, consejero de política exterior de Brown desde que éste sucedió a Blair en 2007, indicó por su parte que los estadounidenses también se preocuparon de la velocidad con la que los británicos querían abandonar Irak."Ajustamos nuestros planes conforme a nuestras discusiones con ellos", declaró. "O sea que fuimos un poco más despacio porque era lo que nuestro aliado estratégico quería que hiciéramos".

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