Un campo de prisioneros de EEUU sirvió a Al Qaeda para hacer proselitismo

El campo de prisioneros estadounidense de Bucca (sur de Irak), por el que pasaron unos 100.000 detenidos en seis años, resultó ser un formidable centro de adoctrinamiento para Al Qaeda, afirman la policía iraquí y ex reclusos interrogados por AFP.

El campo de prisioneros estadounidense de Bucca (sur de Irak), por el que pasaron unos 100.000 detenidos en seis años, resultó ser un formidable centro de adoctrinamiento para Al Qaeda, afirman la policía iraquí y ex reclusos interrogados por AFP."Camp Bucca fue la mejor escuela para formar un gran número de takfiris", literalmente "los que lanzan anatemas" (término para designar a los miembros de Al Qaeda) afirmó Abú Mohamed, originario de Ramadi un ex bastión de la insurrección que se encuentra a 100 kilómetros al oeste de Bagdad."Los analfabetos y los (prisioneros) de derecho común eran los más fáciles para adoctrinar", agregó este obrero de 32 años, liberado en 2008 después de haber pasado 26 meses en esta prisión.Bucca, abierto después de la invasión de 2003, llegó a tener hasta 22.000 prisioneros en 2007. Cuando fue cerrado, el 17 de septiembre de este año, sólo quedaban 8.000, que fueron trasladados a Camp Cropper en Bagdad y a Taji, al norte de la capital."Los dos kamikazes, así como la mayoría de los sospechosos detenidos después del doble atentado del 19 de agosto contra los ministerios de Relaciones Exteriores y de Finanzas (95 muertos), habían sido liberados de Bucca poco antes", confió a AFP un alto responsable del ministerio del Interior."Lo mismo fue constatado en el caso del doble ataque del 25 de octubre que dejó 153 muertos", agregó.Según el primer ministro, 73 personas fueron detenidas en el marco de la investigación.Por otra parte, según este responsable, "la policía iraquí se dio cuenta muy tarde que numerosos terroristas de Al Qaeda habían sido liberados, pues habían sido encarcelados en prisiones estadounidenses bajo nombres falsos que no figuraban en (sus) órdenes de captura.Al ser interrogado por AFP, el capitán Brad Kimberly, portavoz de la administración penitenciaria estadounidense, aseguró "no haber recibido ninguna prueba (del Gobierno iraquí) sobre la participación de un ex detenido en esos ataques"."En sus barracas, los takfiris tomaban a cargo a los recién llegados, que muy pronto se hacían más radicales que sus maestros y justificaban los asesinatos de policías y militares calificados de apóstatas", afirmó Haj Ahmad, un obrero de 45 años originario de Ramadi."Lo más sorprendente, es que los estadounidenses los liberaban cuando estaban totalmente impregnados de esta ideología y en vías de convertirse en asesinos. Afuera, se unían inmediatamente a Al Qaeda", confirmó este hombre que pasó cuatro años en Bucca antes de ser liberado a fines de 2008.Abú Mohamed, un obrero de 35 años, encarcelado durante tres años en Bucca, dijo que los 'takfiris' prestaban especial atención a los menores de 24 años.Abú Yasser, un profesor de 45 años que también estuvo prisionero en Samarra, está convencido de que los estadounidenses estaban al tanto de este lavado de cerebro."Los del Al Qaeda convencían a los ingenuos de que las operaciones suicidas los llevarían al paraíso. Jóvenes de Samarra que vi crecer se negaban a hablar conmigo porque me consideraban un traidor", indió.Para el capitan Kimberly, esas afirmaciones no tienen fundamento."Nuestros centros son las mejores escuelas para ayudar a los detenidos a triunfar en la sociedad. Son separados de los más extremistas porque no queremos que ellos sean influenciados por los que quieren perpetrar ataques contra el pueblo iraquí y las fuerzas de la coalición", replicó.

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