Lo primero es lo primero

Antes de realizar acciones que perjudican a la sociedad, el gobierno mexicano está obligado a garantizar la libertad y la paz social, que desde luego implica el comportamiento del aparato burocrático en la función pública, conforme a las leyes respectivas, pues de ninguna manera se justifica el aumento de impuestos y servicios, como el de la gasolina, que empobrece día con día a todos los mexicanos, mientras que unos cuantos se encuentran en la opulencia.

Todos sabemos del despilfarro gubernamental mexicano, que se destina para los sueldos vitalicios de infinidad de “afortunados” ex funcionarios, como a los ex presidentes, ex directores de instituciones como el IMSS entre muchísimos gastos injustificados, por la enorme pobreza que padecemos, tales como las famosas dietas a los diputados, superaguinaldos, viajes en primera clase y hasta el regalo que se hicieron de los “Ipads”.

Para desgracia del que nació en cuna humilde, nunca tendrá oportunidad de superarse en este país capitalista de grandes oportunidades, que inexplicablemente subsiste a pesar de todo.

Así pues, nos damos cuenta del gran despilfarro aparte, que realiza Calderón para hacerse de una imagen pública que no tiene, según datos publicados en los medios, se gasta la nada despreciable cantidad 17 mil millones de pesos en publicidad en spots donde afirma que México está mejor que nunca, que se han creado 500 000 empleos cuando en realidad se han perdido más de 600,000 plazas, así como otras tantas mentiras que se difunden en todos los medios y hasta en el cine, donde es abucheado por los espectadores que lo que menos deseamos ver en nuestra función favorita es al inepto Presidente que a toda costa trata de legitimarse en el poder que no ha logrado ejercer y convencer.

Bajo el pretexto de un Bicentenario lejos de sentir por la mayoría de los mexicanos, y sobre todo por los juarenses que tratamos de salvar nuestra vida todos los días, éste señor trata de difundir al mundo la imagen que no tenemos, pues habrá una superfiesta en el Zócalo de la Ciudad de México, con luces, sonido, y todo lo que al alcance de la tecnología le permite para gastar otros miles de millones de pesos, incluyendo la seguridad porque ahora flota en el ambiente la muerte; dinero que no le pertenece, que es de los mexicanos, que lo que queremos es seguridad y justicia social.

Que mejor lo distribuya entre tanto hambriento, en hospitales y equipo, en escuelas que tanta falta hacen, y en la preparación de policías eficientes, en prevenir las adicciones, y en muchísimas cosas que nos hacen falta.

El de las manos limpias salió peor que todos, seguramente la historia y la memoria de los mexicanos habrán de juzgarlo, así como las familias enlutadas por su falta de respeto y visión a los derechos fundamentales de la sociedad mexicana.

El sucesor en el 2012 deberá cambiar el rumbo drásticamente y exhibirlo ante la justicia, porque si no lo hace podría estallar otra guerra: la de los mexicanos contra el gobierno. Ahí está el detalle.

abogadomolinar@gmail.com

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