La primera visita de Obama a China, punto culminante de su gira por Asia

La primera visita a China del presidente estadounidense, Barack Obama, promete ser el punto culminante de su gira por Asia, la demostración de la interdependencia creciente de las dos superpotencias y la voluntad de Washington de ser un socio y no un rival.

La primera visita a China del presidente estadounidense, Barack Obama, promete ser el punto culminante de su gira por Asia, la demostración de la interdependencia creciente de las dos superpotencias y la voluntad de Washington de ser un socio y no un rival.Obama, muy popular entre el ciudadano chino común y corriente, llegará el domingo a Shangai, antes de viajar a Pekín el lunes para la etapa más prolongada de su gira después de Japón y Singapur (APEC), y antes de Corea del Sur.El mandatario estadounidense se entrevistará con el secretario general del Partido Comunista chino y presidente, Hu Jintao.En Shangai, donde tendrá lugar la Exposición Universal el año próximo, se reunirá con estudiantes.En Pekín, al margen del programa político, visitará la Gran Muralla y la Ciudad Prohibida.Obama también reservará tiempo para actividades privadas y se reunirá con su hermanastro, que vive desde hace siete años en el sur de China.Desde que llegó a la presidencia, Obama ha alegado en favor de una colaboración reforzada entre Pekín y Washington, en particular en relación al calentamiento climático y al tema nuclear norcoreano e iraní."Estados Unidos no busca contener a China y una relación profunda con China no significa un debilitamiento de nuestras alianzas bilaterales", sostuvo el sábado en Japón."Por el contrario, la emergencia de una China poderosa, próspera, puede ser una fuerza para la comunidad de las naciones", agregó Obama.Las relaciones bilaterales no han sufrido ninguna crisis mayor, a pesar de tensiones comerciales en torno a cuestiones como los tubos de acero o los neumáticos chinos, la importación de automóviles estadounidenses y las acusaciones de que el yuan está infravalorado.En general es la hora de la cooperación y la expresión de moda en Estados Unidos de 'strategic reassurance' ('calma estratégica') significa que Washington quiere ser un asociado y no un rival de Pekín."Las relaciones entre Estados Unidos y China modelarán el siglo XXI, lo que las coloca entre las más importantes relaciones bilaterales del mundo", declaró en julio el presidente estadounidense.El martes, el portavoz del ministerio chino de Relaciones Exteriores Qin Gang manifestó su esperanza de que los dos países "confirmen aún más la nueva posición (...) en favor de relaciones chino-estadounidenses positivas, cooperativas y globales en el siglo XXI".En esta actual etapa de crisis económica y de frágil repunte, a ambas potencias les conviene cambiar un modelo que ya no es viable y que ha creado enormes desequilibrios: China produce, Estados Unidos consume.A menos de un mes de la conferencia de Copenhague sobre el cambio climático, los ecologistas esperan que los dos mayores contaminantes del planeta llegarán a un acuerdo bilateral de reducción de gases con efecto invernadero que permita desbloquear las negociaciones.No obstante, los observadores no esperan ningún anuncio importante sobre este tema.En el plano diplomático, Estados Unidos necesita la ayuda de Pekín para presionar a Irán y Corea del Norte en materia de desnuclearización.En este contexto, muchos temen que el gobierno de Obama ceda en la cuestión de la defensa de los derechos humanos en nombre de las buenas relaciones con China.

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