Dos policías heridos, dos sospechosos muertos

Oficiales de Washington y Virginia respondieron a dos llamadas de emergencia que casi les cuestan la vida.

La jefa de la policía de Washington, Cathy Lanier, abraza a una de sus oficiales luego de un incidente que les recuerda el alto costo que tienen que pagar cuando se ponen ese uniforme. Hoy viernes dos oficiales de la policía –uno de Washington y otro de Virginia- están en el hospital tras haber sido atacados cuando respondían a llamadas de emergencia. Seis de la mañana en Washington, dos policías llegan a una residencia de la calle 17 en el noreste de la ciudad respondiendo a un incidente doméstico. "Oficiales recibieron la llamada sobre un anciano que estaba siendo atacado por su nieto. Cuando los oficiales estaban aproximándose a la vivienda, el sospechoso los sorprendió por detrás y acuchilló a uno de los policías varias veces en la cabeza, el cuello, y los brazos", dijo Lanier.

El policía disparó y mató al sospechoso.

Detectives de la ciudad recopilaban evidencia para conducir la investigación. Mientras tanto, el anciano –abuelo del sospechoso- fue transportado al hospital también con heridas graves.

Mientras que eso sucedía en Washington, las autoridades de Virginia llevaban a cabo su propia investigación en un caso muy similar. Según las autoridades, un oficial respondió a una llamada de emergencia sobre un carro desatendido. El policía terminó herido y el sospechoso muerto.

La policía del condado de Stafford encontró este carro abandonado en la calle Tacketts Mill Road, presuntamente por un conductor ebrio.

 Tras interrogar a vecinos de la zona las autoridades se dirigieron a la residencia donde  vivía el dueño del vehículo. Allí, según dice la policía, sucedió un altercado; el sospechoso atacó a un oficial y este respondió con tiros matando al civil.

La policía estatal de Virginia investiga el caso y no ha dicho si las heridas del oficial son de bala o de cuchillo. Lo único que se sabe es que el oficial se encuentra bien.

Una mañana intensa para las autoridades de las dos jurisdicciones que dicen, es un golpe de realidad sobre el peligro de sus trabajos. "Es bastante traumático para todos los oficiales que trabajan juntos cuando esto sucede. Además es triste porque lo último que nosotros queremos hacer es acabar con la vida de alguien... no es fácil para ninguno", afirmó Lanier.Los dos casos permanecen bajo investigación.

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