A pesar de la pobreza y las dificultades un joven salvadoreño logra su sueño

Los sacrificios de sus padres y sus propios esfuerzos se vieron recompensados cuando logró ingresar a la facultad de arquitectura de la universidad estatal de Arizona tras haber ganado una beca de la organización Ronald McDonald House Charities.

Hijo de padres inmigrantes de bajos recursos, Luis Durán superó muchos obstáculos para estudiar, un esfuerzo que ha sido recompensado con una beca de 100.000 dólares que le ha garantizado el respaldo económico para cumplir con su meta de ir a la universidad.

Los sacrificios de sus padres y sus propios esfuerzos se han visto plenamente recompensados cuando logró ingresar a la facultad de arquitectura de la universidad estatal de Arizona tras haber ganado una beca de la organización Ronald McDonald House Charities.

"Esta beca me quitó un gran peso de encima, una presión muy grande, porque mis papás no podían pagar esta matrícula", contó Durán en entrevista con Efe.

Una vez termine el año académico que le falta para graduarse como arquitecto, el joven de origen salvadoreño piensa aprovechar su formación para "construir refugios, donde la gente puede ir a encontrar a Dios, a un médico o a alguien que los ayude en su vida".

Para Luis, de 21 años, la fe en Dios juega un papel esencial en su vida después de que a su padre le diagnosticasen una enfermedad hepática.

"Yo tenía casi nueve años y mi papá era adicto al alcohol, cuando los médicos le encontraron una grave enfermedad del hígado y prácticamente lo desahuciaron", recuerda.

El joven estudiante explicó que los médicos les recomendaron que hicieran "los arreglos para un funeral", pero que, en su opinión, un milagro le salvó la vida.

"Acudimos a un amigo de la familia que era ministro de una iglesia. Yo lo veo como un milagro de Dios, porque mi padre quedó sanado de un día para otro luego de una oración", dijo.

La semana siguiente cuando fue a revisión médica los doctores no le encontraron nada anormal.

"Por eso, con ese fundamento en Dios, yo deseo desarrollar mi carrera y construir refugios para personas que tengan necesidades, refugios para que busquen ayuda y encuentren a Dios".

Aunque ese fue quizás el momento más dramático de su vida, unos meses antes de graduarse de preparatoria Luis sintió que todas las puertas se cerraban, cuando comenzó a recibir cartas donde le negaban las becas que había solicitado.

"Yo consideraba que era un aspirante muy competitivo: tenía un promedio académico de 4,3, más de 500 horas de trabajo voluntario, era capitán de los equipos de fútbol americano y tenis de mi escuela y pertenecía a varios clubes de servicio", señaló.

Durán no entendía que su esfuerzo no fuera a ser recompensado, aunque un día le llegó la gran noticia de que había ganado la beca de 100.000 dólares para poder continuar con sus estudios.

Además de su fe en Dios, el joven resaltó la importancia de no claudicar: "Hay un lema que yo inventé: 'Hacer cosas ordinarias pero con persistencia extraordinaria'. Y si uno se cae se levanta y sigue adelante".

Y aunque encontró ejemplos de personas que lo ayudaron mucho, el apoyo de sus padres ha sido el más importante. "Ellos siempre han estado junto a nosotros, apoyándonos, motivándonos, para que busquemos lo mejor y logremos una educación universitaria". 

Otro recurso importante lo desarrolló a través de su hermana mayor, que nació en El Salvador y estudió y se graduó de Contaduría Pública en su país de origen.

"Cuando ella vino a vivir con nosotros me ayudó mucho con mi español. Yo entendía pero me costaba trabajo expresarme con claridad", dijo.

Con la ayuda de su hermana, mejoró su español y ahora participa en seminarios como "Latinos rumbo al 'college'", realizado a través de internet y en el participan muchos jóvenes hispanos que buscan ir a la universidad.

"Me siento muy contento de poder compartir mi experiencia con otros jóvenes que como yo también pueden lograr sus metas", concluyó Durán.

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