¡Qué papelón, OEA!

Pocas veces una entidad internacional hace el papelón que hizo la Organización de Estados Americanos la semana pasada durante su asamblea anual, que este año le tocó realizar en Honduras.

Desde antes del inicio de sus reuniones el martes 2 de junio, los países miembros habían dejado claro que el tema de la reincorporación de Cuba a la OEA sería el principal tema de su agenda de trabajo. El país caribeño fue expulsado de la agrupación internacional en 1962 debido a que la adopción del comunismo como su política de gobierno era una amenaza para otros países del hemisferio en esa época, y porque Estados Unidos le agarró tirria desde el momento en que Fidel Castro empezó a nacionalizar empresas estadounidenses en la isla.

Desde entonces,  Cuba se asentó como un régimen totalitario que hasta ahora persigue y encarcela a sus oponentes, para no mencionar a los que ejecutó inmediatamente después del triunfo de la revolución.  Pero con el liderazgo de su gran aliado, el presidente de Venezuela Hugo Chávez, y aprovechando del cambio de dirección más amigable e interesado que quiere imponer el presidente Barack Obama hacia América Latina,  tomó fuerza  la idea de darle a Cuba la bienvenida de regreso a la OEA.

En efecto, cuando acabó la reunión en Honduras el documento final anunció que la suspensión de Cuba en el organismo internacional quedó levantada.

¿No les da vergüenza ajena?

El documento de constitución de la OEA aprobado en Lima, Perú, el 11 de septiembre del 2001 por todos los países miembros dice textualmente que “Los pueblos de América tienen el derecho a vivir en democracia, y sus gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla”.

Que se sepa, el régimen cubano continúa reprimiendo a sus opositores, encarcelándolos cuando se hacen más pesados de lo que les está dispuesto a tolerar; y continúa eliminando o restringiendo severamente libertades básicas a sus ciudadanos, como el de ingresar y salir del país libremente. 

Por eso, Fidel Castro dijo antes de la reunión en Honduras que a Cuba no le interesa retornar a la OEA.  Los cubanos podían anticipar que su reingreso no vendría sin condiciones y no se equivocaron. Estados Unidos impuso como condición que Cuba cumpliera primero con las obligaciones democráticas que la OEA supuestamente promueve.

Supuestamente, porque habría que preguntarse qué hace realmente la OEA para promover la democracia en el hemisferio. Al menos, a Hugo Chávez no parece atreverse a desafiarlo a pesar de que las  condiciones políticas en Venezuela se deterioran cada día. Los opositores del gobierno con frecuencia quedan sujetos al acoso político, económico y judicial por parte del estado. ¿Por qué no fue ese un tema en agenda en Honduras?

El permitir el retorno de Cuba bajo condiciones que Cuba no va a cumplir es un acuerdo inútil, una verdadera pérdida de tiempo. Y el no atreverse a enfrentar a Venezuela  es políticamente cobarde. Pobre OEA. Tanto ladrar, y ser un perro sin dientes.

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