La palabra de Jesús tiene fuerza y poder

Hay palabras que animan, ayudan, apoyan, entusiasman y llenan de gozo, otras palabras lastiman, dejan grandes heridas y hacen mucho daño.

Hay palabras que animan, ayudan, apoyan, entusiasman y llenan de gozo, otras palabras lastiman, dejan grandes heridas y hacen mucho daño. Pero las palabras de Jesús están cargadas de mensajes positivos, son palabras sanadoras y con gran poder. Hay veces que abrimos la boca y con nuestras palabras dañamos a los seres que amamos.

Las palabras son en realidad un reflejo de nuestra alma, de nuestros sentimientos y pensamientos. En ocasiones lastimamos, ofendemos con lo que decimos o dejamos de decir, por eso tenemos que pensar antes de hablar. Una vez alguien dijo: “Dios nos dio dos oídos y una sola boca, usémosla en esa misma proporción, es decir escuchemos mas y hablemos menos.

Tratemos de construir al hablar y no de destruir. Los grandes hombres, los profetas y los apóstoles en la historia de la salvación, como san Pablo, supieron hacer buen uso de su mente y controlar los pensamientos que entraban en ella, distinguiendo los que son nocivos de aquellos que son beneficiosos; permitiendo el ingreso a unos y apartando a los otros. Hoy, experimentamos el lenguaje de la computación, podríamos decir que hay pensamientos, imágenes e ideas que debemos enviar a la basura y al reciclaje y que es muy importante darse cuenta a tiempo, con prontitud y celebridad, a fin de no permitirles que nos contaminen.

‘Bienaventurado el que lee, y los que oyen la palabra de esta profecía y guardan las cosas en ella escrita: porque el tiempo esta cerca’ (Apoc 1, 17-18). Palabra fiel y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvarse a los pecadores (1 Timoteo 1:15).

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