Los puertorriqueños en el exterior dudan de la utilidad de la consulta del estatus

Coinciden en que la actual fórmula de Estado Libre Asociado está agotada, pero dudan de la utilidad de la consulta sobre el estatus del próximo 6 de noviembre.

Los puertorriqueños residentes en el exterior coinciden en que la actual fórmula de Estado Libre Asociado está agotada, pero dudan de la utilidad de la consulta sobre el estatus del próximo 6 de noviembre.Los cerca de cinco millones de puertorriqueños que viven en Estados Unidos no pueden participar en las próximas elecciones por haber perdido el derecho a tomar parte en los asuntos políticos de la isla, pero su influencia en Washington sí puede tener importancia en el futuro."El 57 % de los puertorriqueños reside en Estados Unidos. Cómo puede la minoría (residente en Puerto Rico) decidir sobre el futuro político de la isla, y negarle el derecho a la mayoría cuando nos encontramos frente a una comunidad con gran influencia política en Estados Unidos", se preguntó en declaraciones a Efe el director del Centro de Asuntos Puertorriqueños del Hunter College de Nueva York, Edwin Meléndez.Apuntó que se trata de una cuestión de democracia y un proceso que se vive en otros países como República Dominicana y Ecuador, donde se permite a sus ciudadanos residentes en el exterior participar en las elecciones."Los puertorriqueños que residen en Estados Unidos desempeñan un papel crítico en el quehacer político y las acciones que toma el Congreso", afirmó, tras resaltar el hecho de que cualquier cambio en las relaciones entre ambas partes se decidirá en Washington y no en la isla.Según Meléndez, es hora de que los puertorriqueños de la isla y de Estados Unidos comiencen a verse a sí mismos como una sola comunidad."Pienso que esta consulta no va a tener un impacto decisivo, ya que no cuenta con carácter vinculante y aunque en Puerto Rico existe consenso en cuanto a la necesidad de un cambio no hay acuerdo sobre de qué tipo", dijo a Efe Jorge Duany, director del centro de investigaciones de asuntos cubanos de la Universidad Internacional de la Florida.Sobre el posible resultado de la consulta, una encuesta publicada a principios de mes por la Fundación US English señalaba que el apoyo a la anexión es del 37 %, cifra que se reduciría al 28 % si se impusiera el inglés como único idioma oficial de la isla."No es una sorpresa que la anexión no goce de tanta popularidad entre los ciudadanos puertorriqueños", señaló el presidente de US English, Mauro Mujica, al anunciar los resultados de la encuesta."Los puertorriqueños actualmente cuentan con lo mejor de dos mundos: la flexibilidad de mantener su cultura única mientras disfrutan de los beneficios que les deja ser ciudadanos de Estados Unidos", agregó.La pérdida de sus raíces culturales es una preocupación para muchos puertorriqueños residentes en Estados Unidos, como comenta Zoraida Ríos Andino, activista comunitaria en Orlando (Florida), donde vive una amplia comunidad puertorriqueña."La anexión no le convendría para nada a Puerto Rico. Amenaza nuestra cultura, nuestro idioma, y cuando un pueblo no conoce de dónde viene no puede saber con certeza hacia dónde va", dijo a Efe Ríos Andino.Un cambio en el actual estatus, sin embargo, es necesario, explica la activista, ya que existen convenios económicos que perjudican a la isla, como la Ley de Cabotaje, que sólo permite la entrada de mercancías provenientes vía Estados Unidos.Coincide en esa opinión Pedro Brea, de 96 años, residente en Florida, que asegura que Puerto Rico debe ser un pueblo soberano que pueda tener independencia para hacer negocios con quien quiera y no estar sujeto sólo a los caprichos de Estados Unidos.El tema del estatus es seguido con atención en Estados Unidos por grupos profesionales como la Asociación de Abogados Puertorriqueños en Florida, que celebró recientemente un juicio simulado sobre el estatus de la isla y los derechos civiles de sus ciudadanos.El juicio simulado, que contó con la participación de estudiantes de leyes no puertorriqueños de universidades en Florida, Illinois y Nueva York, puso de manifiesto que Puerto Rico es un territorio estadounidense desde 1898 y sus nativos fueron aceptados como ciudadanos estadounidenses en 1917.Sin embargo, no cuenta con representación en el Congreso federal, ni voz ni voto en el mismo, como tampoco en las elecciones presidenciales."Percibimos esto como un problema de derechos civiles, ya que los puertorriqueños son considerados ciudadanos de segunda clase", dijo a Efe el abogado Anthony Suárez, presidente de la asociación."Esto es un asunto que no se va a solucionar en plebiscitos como el de noviembre", apuntó Suárez, cuya asociación busca crear conciencias sobre el tema y la necesidad de que las relaciones entre ambas partes se conviertan en tema nacional de interés civil.

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