Comisión Interamericana señala a Brasil por no cumplir órdenes sobre cárceles

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señaló hoy a Brasil por no cumplir con medidas cautelares giradas para cuatro de sus cárceles, y aseguró que en ellas persisten el hacinamiento, riesgos de violencia, la insalubridad y la inseguridad.

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Comisión Interamericana señala a Brasil por no cumplir órdenes sobre cárceles

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) señaló hoy a Brasil por no cumplir con medidas cautelares giradas para cuatro de sus cárceles, y aseguró que en ellas persisten el hacinamiento, riesgos de violencia, la insalubridad y la inseguridad.

Así lo dijo el comisionado de la CIDH, James Cavallaro, durante una audiencia en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), con sede en Costa Rica, acerca de las medidas cautelares ordenadas para la Unidad de Internación Socioeducativa (UNIS), el Complejo Penitenciario de Curado, el Complejo Penitenciario de Pedrinhas y el Instituto Penal Plácido de Sá Carvalho.

Cavallaro aseguró que el Estado no ha proporcionado información precisa ni clara sobre el hacinamiento en los centros penales y que tampoco se han solucionado los problemas que originaron las medidas provisionales de la CorteIDH.

El comisionado detalló que en la UNIS persiste el uso abusivo de las esposas, encierros prolongados, aislamiento de reclusos, golpes, maltratos y riñas, situaciones que "el informe del Estado no contrarresta".

Sobre la cárcel de Curado, Cavallaro dijo que no hay información especifica que confirme una reducción del hacinamiento, la toma de control total de la cárcel por parte de las autoridades, ni un abordaje efectivo sobre la presencia de armas.

"Resulta evidente la necesidad de mantener la vigencia de las medidas porque las fuentes de riesgo se mantienen", aseguró el representante de la CIDH.

En la cárcel de Pedrinhas, dijo Cavallaro, las situaciones que dieron lugar a las medidas provisionales "se han mantenido": hacinamiento, maltratos, supuestas torturas, tratos crueles e inhumanos, el uso de gas pimienta, bombas lacrimógenas y balas de goma, insalubridad y deficiente atención médica.

"Buena parte de la información del Estado son gestiones institucionales que constituyen un primer paso, pero que no se complementan con la implementación pronta y efectiva ante la gravedad de la situación", expreso Cavallaro.

En el centro penal Plácido de Sá Carvalho, el representante de la CIDH aseguró que hay una "ausencia de condiciones mínimas de detención que se han traducido en una grave situación de insalubridad", y que el Estado no ha tomado medidas.

La delegación del Estado estuvo encabezada por el embajador de Brasil en Costa Rica, Fernando Jacques De Magalhaes; el coordinador general del Sistema Nacional de Atención Socioeducativa, Ricardo Peres, y el director de Política Públicas del Departamento Penitenciario Nacional, Jeferson Almeida.

Según los funcionarios brasileños, el Estado ha implementado medidas destinadas a reducir las tasas de encarcelamiento y mitigar los efectos negativos que causa el exceso de reclusos en los centros penitenciarios.

Entre estas medidas señalaron el futuro uso de unos 72.000 dispositivos para seguimiento satelital que permitirá que los reclusos cumplan sus condenas fuera de prisión mientras son vigilados por las autoridades.

Además, citaron el creciente uso de penas alternativas a la prisión, programas educativos y sociales, y rechazaron que la cantidad de presos se haya incrementado de manera exponencial durante los últimos años.

La representación de los beneficiarios de las medidas cautelares, conformada por diversas organizaciones de derechos humanos, presentó un dato en el que denuncian que la población carcelaria de Brasil crece a un ritmo del 6 % anual, equivalente a 40.000 personas por año.

Según estas organizaciones, se calcula que en Brasil hay cerca de 650.000 presos, lo que lo ubica como el cuarto país con más personas encarceladas en el mundo, por detrás de Estados Unidos, China y Rusia.

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