Los gazatíes afrontan nuevos cortes de electricidad en la peor crisis energética

Tras diez años de crisis energética, severos cortes de electricidad en la Franja de Gaza vuelven a trastocar la vida cotidiana de los gazatíes como Sawsan Zorob, madre de siete hijos de Jan Younis, que calienta el agua para el baño de sus hijos con la lumbre en la que hace el pan.

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Los gazatíes afrontan nuevos cortes de electricidad en la peor crisis energética

Tras diez años de crisis energética, severos cortes de electricidad en la Franja de Gaza vuelven a trastocar la vida cotidiana de los gazatíes como Sawsan Zorob, madre de siete hijos de Jan Younis, que calienta el agua para el baño de sus hijos con la lumbre en la que hace el pan.

"Aquí, la vida nunca para cuando hay un corte de electricidad, pero es realmente duro manejar cada día cuatro horas de luz y otras 16 de desconexión hasta que volvemos a tener otras cuatro horas", declara a Efe Zorob.

Más conocida como Um Mohamed (madre de Mohamed), apodo de costumbre árabe, termina de hornear 90 piezas de pan, cuando sus hijos llegan de la escuela, sin que haya vuelto la electricidad, y se sirve de la leña con la que cocina el pan para calentar el agua con la que los baña en una palangana.

El pasado domingo, la Autoridad de energía del movimiento islamista Hamás, que gobierna el enclave costero, y la compañía del enclave anunciaron que la única central eléctrica tuvo que parar las turbinas por falta de combustible.

Hamás se niega a comprar un carburante que está gravado por lo que se conoce como "el impuesto azul".

"No es culpa nuestra que la Autoridad Palestina en Ramala y Hamás en Gaza estén en desacuerdo sobre si traer combustible con impuestos o sin ellos, deben resolver sus diferencias y ayudar a la población a vivir una mejor situación de vida", valora Zorob mientras hornea el pan.

Um Mohamed simboliza a la población gazatí que sufre nuevos cortes de electricidad, principalmente quienes no se pueden permitir comprar energías alternativas como baterías para la luz.

La crisis energética en Gaza dura más de diez años y comenzó cuando aviones israelíes destrozaron la central eléctrica inmediatamente después de que Hamás y otros milicias secuestraran a un soldado israelí en 2006.

La situación se agravó cuando el grupo islamista tomó el control de la Franja de Gaza en 2007, debido al bloqueo impuesto en la entrada de mercancías.

Desde entonces, tienen un ciclo máximo de ochos horas de electricidad y otras ocho de desconexión por día, pero actualmente viven la peor crisis que ha vivido Gaza, por las desavenencias entre las facciones palestinas.

La lucha de poder comenzó cuando el presidente Mahmud Abás anunció que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) aplicará "medidas sin precedentes" contra la Franja de Gaza para instar al movimiento Hamás a aceptar el fin de diez años de división interna que ha mantenido al enclave costero totalmente aislado.

"Las medidas sin precedentes que el presidente Abás está dispuesto a aplicar buscan secar todos los recursos que mantiene vivo a Hamás y empujar a la población a rebelarse contra el Gobierno del movimiento de la Franja", valora a Efe Hani Habib, analista político de Gaza.

Habib considera que Abás presiona a Hamás para que compre combustible altamente gravado, una opción que el movimiento islamista rechaza, que corte los salarios de 70.000 empleados públicos y mantenga cerrado el paso fronterizo de Rafah con Egipto, además de parar los servicios bancarios y recortar la asistencia financiera a familias con niños muertos en las guerras con Israel.

Entre las medidas que Abás está decidido a acometer está también detener la asistencia médica que el Ministerio de Salud palestino ofrece mensualmente Gaza, añade Habib: "Las medidas están tratando de sofocar a Hamás."

Un alto cargo del grupo islamista, Jalil al Hayah, señala que la autoridad energética rechaza el carburante, encarecido por el "impuesto azul", y asegura que no se van a echar para atrás en esta decisión.

"El precio de base de cada litro de combustible industrial es 2,3 séqueles (0,58 céntimos de euro) y con el impuesto azul asciende a 5,8 séqueles (1,47 céntimos de euros), lo que ha sido rechazado", explica al Hayah a Efe.

El alto funcionario de Hamás justifica esta medida por la pobreza que vive la población "que pasa una difícil situación de vida y no puede permitirse comprar combustible con estos injustos e increíbles impuestos que van a la hacienda de Abás y su autoridad".

"Hay muchos proyectos pendientes para poner fin a la crisis y solo esperamos la aprobación de Mahmud Abás, pero no la acepta", declaró el oficial.

Hamás dice que la ANP recauda 100 millones de dólares (93 millones de euros) cada mes, de los impuestos que recoge del comercio hacia Gaza, mientras que el movimiento islamista no recauda nada.

"Le dijimos al Gobierno de Rami Hamdala (primer ministro) que viniera y gobernara los asuntos diarios de Gaza. Bendecimos esto", asegura.

Hamás mantiene que el Gobierno de Cisjordania es plenamente responsable de garantizar las necesidades básicas de la población gazatí y recientemente envió varios mensajes a través de los medios de comunicación instando a Abás a cooperar y resolver las crisis permanente del enclave costero.

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