"Cartel Land", un testimonio del alzamiento civil armado contra los carteles

El documental "Cartel Land" se adentra en el fenómeno de los movimientos ciudadanos armados contra los carteles de la droga en EE.UU. y México, un relato sin paños calientes que mira más allá de los titulares de los periódicos.

Fotograma de una escena del documental de Matthew Heineman, "Cartel Land", que muestra a un miembro de las Autodefensas de Michoacán, México, montando guardia. El documental se adentra en el fenómeno de los movimientos ciudadanos armados contra los cartel Galería
Fotograma de una escena del documental de Matthew Heineman, "Cartel Land", que muestra a miembros de las Autodefensas de Michoacán, México. El documental se adentra en el fenómeno de los movimientos ciudadanos armados contra los carteles de la droga en EE Galería

Fotograma de una escena del documental de Matthew Heineman, "Cartel Land", que muestra a un miembro de las Autodefensas de Michoacán, México, montando guardia. El documental se adentra en el fenómeno de los movimientos ciudadanos armados contra los cartel

El documental "Cartel Land" se adentra en el fenómeno de los movimientos ciudadanos armados contra los carteles de la droga en EE.UU. y México, un relato sin paños calientes que mira más allá de los titulares de los periódicos.La cinta, premiada en la última edición del festival de Sundance, debuta en México el jueves y el viernes en Los Ángeles y Nueva York, para después estrenarse progresivamente en la mayor parte de EE.UU. durante el resto del mes de julio.El largometraje se centra en las figuras de José Manuel Mireles, líder de las ya extintas autodefensas de Michoacán, y el soldado retirado Tim "Nailer" Foley, cabecilla del grupo paramilitar Arizona Border Recon que rastrea la frontera para detectar y frustrar las operaciones de contrabando de los carteles mexicanos."Pensaba que iba a contar una historia estilo 'western', de buenos contra malos, pero con el tiempo me di cuenta de que todo era más complejo, que la línea que separa lo bueno de lo malo era muy difusa. Esto me fascinó y quise entender lo que estaba pasando", dijo a Efe el director del filme, Matthew Heineman.Este cineasta que nunca tuvo vocación de reportero de guerra pasó nueve meses de rodaje entre Arizona y Michoacán, entre tiroteos, escaramuzas, manifestaciones, torturas y laboratorios de metanfetaminas en medio de ninguna parte que parecían sacados de la serie "Breaking Bad"."Es un entorno muy arriesgado para rodar. Hubo muchas veces que me sentí inseguro, pero nunca pensé en abandonar", contó Heineman, que se mostró esquivo sobre su vivencia personal, como espectador de los hechos, y extremadamente cauto a la hora de pronunciarse sobre los peligros y su relación con las autoridades.El cineasta, que en 2012 estrenó el documental sobre el sistema sanitario de EE.UU. "Escape Fire: The Fight to Rescue American Healthcare", prefirió "no hablar" cuando fue cuestionado sobre si sufrió amenazas directas y sobre si las fuerzas del orden, en EE.UU. o México, le pidieron su metraje para realizar sus investigaciones."Espero que el filme dé pie a conversar sobre lo que está pasando", indicó.Aunque "Cartel Land" está planteado como una narración con dos protagonistas, lo cierto es que los acontecimientos a flor de piel en torno a las autodefensas de Michoacán eclipsan la historia de los paramilitares que deambulan por una zona inhóspita, desértica y solitaria de la frontera sur de EE.UU.Heineman, de hecho, se había propuesto en inicio rodar un documental sobre el Arizona Border Recon y es lo que estaba haciendo hasta que leyó un artículo sobre el grupo armado del doctor Mireles que había decidido plantar cara, por su cuenta, al cartel de Los Caballeros Templarios."Dos semanas después estaba allí (en Michoacán) filmando", explicó el autor, quien a lo largo de los meses logró establecer una relación de confianza con Mireles y su entorno, lo que le permitió ser testigo de excepción del ascenso y declive de las autodefensas."Me impactó en Michoacán el sufrimiento diario, la idea de vivir con temor todos los días en un mundo en el que realmente no sabes en quién confiar. Las instituciones que deberían protegerte o son inexistentes o están confabulando con los carteles, es un mundo aterrador", comentó.Heineman insistió en que nunca persiguió "tomar partido" ni demostrar nada, y a través de su cámara se ve cómo la figura de Mireles y sus hombres, en principio heroica, se va tornando sombría a base de comportamientos que se alejan de la virtud que se les presupone."A medida que las autodefensas van derrotando al cartel, crean un vacío de poder e inevitablemente ese vacío de poder tiene que ser rellenado, inevitablemente las drogas tienen que ir hasta donde está su mercado, y lo que vemos es que este movimiento que empezó como una lucha por una buena causa, sucumbe a algunas de esas fuerzas", manifestó.Los grupos civiles de Michoacán tomaron las armas en febrero de 2013 para acabar con Los Caballeros Templarios, que controlaban la zona.El movimiento tuvo éxito y comenzó a expandirse. A principios de 2014, el Gobierno de México intervino para controlar a las autodefensas que pasaron a denominarse Fuerza Rural y quedaron amparadas por la ley.En junio del año pasado, Mireles, que rechazó registrarse como Fuerza Rural, era detenido acusado de narcotráfico y portar armas de uso exclusivo del Ejército, y actualmente está recluido en una cárcel de máxima seguridad.La violencia en Michoacán sigue, pues tan solo en mayo fallecieron 43 personas en un rancho."El miedo continúa y eso me pone muy triste. Me enamoré de México y de la gente de Michoacán", señaló el director.

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