Retratos de nativos paraguayos pretenden trasladar su grito de ayuda al mundo

Una exposición del pintor uruguayo Diego Schäfer que se inaugura hoy en Asunción hace visible lo invisible, literalmente, al usar luz ultravioleta para descubrir símbolos ocultos en retratos de personas de tres comunidades indígenas que luchan desde hace décadas por recuperar sus tierras ancestrales.

Detalle de una obra del pintor uruguayo Diego Schäfer  en la sede del Centro Juan de Zalazar en Asunción (Paraguay). EFE Galería
El pintor uruguayo Diego Schäfer ilumina parte de una obra en la sede del Centro Juan de Zalazar en Asunción (Paraguay). EFE Galería

Detalle de una obra del pintor uruguayo Diego Schäfer en la sede del Centro Juan de Zalazar en Asunción (Paraguay). EFE

Una exposición del pintor uruguayo Diego Schäfer que se inaugura hoy en Asunción hace visible lo invisible, literalmente, al usar luz ultravioleta para descubrir símbolos ocultos en retratos de personas de tres comunidades indígenas que luchan desde hace décadas por recuperar sus tierras ancestrales.La cara tranquila pero con los ojos entreabiertos de una adolescente de cabello oscuro de la etnia Enxet es la imagen que para Schäfer representa la pérdida de identidad que sufren los pueblos nativos del Chaco paraguayo.Cuando una luz ultravioleta pasa sobre la imagen hiperrealista hecha a pulso en formato digital por el autor e impresa en tela, el rostro de la joven de la comunidad Yakye Axa se cubre con los símbolos tradicionales que las mujeres de su pueblo se dibujaban al cumplir los 15 años, una ceremonia en extinción, según el artista."En realidad es una luz que en los billetes aparece para saber si son verdaderos y esa es la metáfora con esta exposición. Lo que va a reflejar cada vez que se prende la luz negra es la denuncia de una situación verdadera que están atravesando", dijo a Efe Schäfer."Sus tradiciones se están perdiendo desde que fueron expulsados de sus tierras ancestrales", añadió el artista plástico nacido en Uruguay, pero afincado en Paraguay desde hace décadas.La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) condenó en 2006 a Paraguay a devolver las tierras ancestrales a tres comunidades pertenecientes al pueblo nativo Enxet Sur, originarias del Chaco paraguayo, la mitad occidental del país.La sentencia daba tres años al Estado para dejar de violar los derechos de los nativos, que viven en indigencia desde que fueran expulsados por latifundistas.Sin posibilidad de continuar con su vida tradicional basada en la caza y en la recolección, el medio millar de nativos de las comunidades Sawhoyamaxa, Yakye Axa y Xamok Kasek permanecen en la misma precaria situación al borde de una carretera que en 2006, pero con un notable deterioro de su salud, cultura y tradiciones.El artista basó sus dibujos en fotografías realizadas en el Chaco junto con la sección paraguaya de Amnistía Internacional, que patrocina este trabajo de Schäfer y denuncia desde hace años la falta de cumplimiento del Estado de la sentencia de la CorteIDH.Otra de las imágenes en blanco y negro que integran la exposición "El Grito Enxet", que se exhibe en el Centro Cultural Español Juan de Salazar de Asunción, presenta al anciano Tomás Galeano, difunto líder de los Yakye Axa, que llevó su testimonio, junto a la organización Tierraviva, hasta la CorteIDH.Cuando la luz ultravioleta barre sus anteojos, aparece el reflejo del camino que el Estado debía proveer a su comunidad para volver a sus tierras, en alusión al sueño frustrado de recuperar la vida que conoció al nacer."Él nació en su tierra, donde cazaba junto a su padre. A sus 70 años, muy enfermo, recordaba cómo llegaron los anglicanos y los metieron en camionetas, se los llevaron y nunca más volvió a su lugar", explicó a Efe la vicedirectora de Crecimiento de Amnistía Internacional Paraguay, la española Sonia Agudo."Esto es arte comprometido. Todo el mundo se pone el estandarte de nosotros somos de esta tierra guaraní y sin embargo los representantes originales no son reconocidos como tales", criticó Schäfer, quién desde hace dos años es activista de AI."Es una situación de invisibilidad de seres humanos que están en la base de la pirámide sin ser reconocidos", añadió el artista.Con esta iniciativa artística, Amnistía pretende extender el grito de auxilio de los indígenas de Paraguay al mundo entero "llegando a más público que no está necesariamente implicado en la lucha por los derechos humanos pero que tiene sensibilidad", según Agudo."Son retratos muy bonitos que expresan una realidad muy fea", declaró la activista, quien desde que explicó el proyecto a las comunidades indígenas apreció el resurgir de un sentimiento reivindicativo en ellas."Muchos indígenas no tienen cédula de identidad, otros tienen pero indican que son más jóvenes de lo que son para impedir que accedan a las ayudas estatales para mayores de 65 años", manifestó Agudo.

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