Puerto Rico anuncia frente para ser considerado fiscalmente territorio de Estados Unidos

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló. El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló.

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló. EFE

El gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, anunció un frente común entre el Ejecutivo y la patronal para que en la reforma tributaria de Estados Unidos, ahora a debate en el Senado en Washington, la isla sea considerada como otro territorio más del país norteamericano.

"Queremos que Puerto Rico sea tratado como parte de Estados Unidos", subrayó Rosselló en conferencia de prensa acompañado del presidente de la Asociación de Industriales de Puerto Rico (AIPR), Rodrigo Masses, tras reunirse con los principales representantes de la patronal.

Rosselló indicó que se tratará de influir en Washington para que en la legislación sobre la reforma contributiva se haga una excepción con Puerto Rico, de forma que no le afecten las cargas tributarias que sufrirán las empresas que mantengan su manufactura fueras de las fronteras del país.

El jefe del Ejecutivo resaltó que si Puerto Rico no es reconocido como parte de Estados Unidos a nivel tributario y es considerado un territorio foráneo las empresas se irán de la isla, lo que provocará, entre otras consecuencias, una inmigración masiva de trabajadores hacia el país norteamericano y una reducción de la base contributiva que afectará al presupuesto.

La reunión con los miembros de la patronal, según detalló, tiene como fin unir esfuerzos para que en Washington el Estado Libre Asociado de Puerto Rico se considere como California, Clorado o cualquier estado del país norteamericano.

La iniciativa del Ejecutivo de San Juan llega después de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobara este mes su versión de la reforma tributaria y cuando esta semana el debate pasa al Senado, donde los republicanos tienen una mayoría más estrecha y podrían enfrentar más dificultades para sacar adelante su propuesta.

El presidente estadounidense, Donald Trump, defiende esta reforma fiscal como una rebaja impositiva fundamental para revitalizar la actividad económica y acelerar el crecimiento anual de la economía del país por encima del 3 %.

La reforma fiscal incluye un arancel del 20 % para los productos que se exportan a Estados Unidos, lo que afectaría a Puerto Rico si no se incluyen enmiendas.

La reforma fiscal incluye ese impuesto del 20 % a las ventas de los productos manufacturados por las Corporaciones de Control Foráneo (CFC), incluidas las de Puerto Rico, cuando son adquiridos por sus matrices en Estados Unidos.

Rosselló detalló que si a partir de ahora Puerto Rico pasa a ser considerado un territorio foráneo en términos tributarios corren peligro cerca de 243,000 puestos de trabajo asociados en la isla de forma directa o indirecta a la manufactura industrial, lo que supone cerca del 30 % del empleo.

El pasado día 2 el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes federal presentó el proyecto legislativo HR 1, que supone una propuesta de reforma del Código de Rentas Internas federal, con el objetivo de atraer producción manufacturera a Estados Unidos.

El objetivo es que la actividad manufacturera vuelva a Estados Unidos y con ella los ingresos, producción y generación de empresas de Estados Unidos que por razones tributarias han mantenido sus operaciones fuera de ese país.

Rosselló subrayó que la situación ha cambiado radicalmente respecto al pasado, ya que antes se beneficiaba fiscalmente a las empresas que estaban fuera de Estados Unidos, pero que ahora es lo totalmente contrario y que quienes salen beneficiadas son las compañías manufactureras que operan en territorio estadounidense.

El gobernador aclaró que el problema es que a nivel tributario actualmente Puerto Rico no es considerado un territorio de Estados Unidos.

Las empresas estadounidenses que ahora producen en la isla pueden, como teme el Ejecutivo que lidera Rosselló, abandonar la isla en busca de las ventajas fiscales de esta reforma que ahora está en manos del Senado en Washington.

"Queremos una exclusión para Puerto Rico -de la nueva normativa que penaliza a las empresas que produzcan fuera de territorio estadounidense- y que la isla asea tratada como parte de EEUU", subrayó Rosselló.

"El efecto será devastador para Puerto Rico", indicó, tras matizar que con esta nueva reforma el incentivo es "estar dentro de Estados Unidos y por eso pedimos el mismo derecho que el resto de estados".

El presidente de la patronal AIPR indicó por su parte que si Puerto Rico pasa a ser considerado un territorio foráneo se verá afectada un 48 % de su manufactura.

"Pedimos lo mínimo que podemos solicita, que es equidad", indicó Masses.

El proyecto definitivo debe pasar todavía por el Senado durante estos días, por lo que su contenido final es todavía una incógnita.

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