En el Magreb, mujer contra mujer

El Magreb no cuenta entre las regiones del mundo con mayores derechos para la población femenina, pero lo sorprendente es que sean a veces las propias mujeres las que se encarguen de socavar estos derechos y hundir la imagen de la mujer.

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En el Magreb, mujer contra mujer

El Magreb no cuenta entre las regiones del mundo con mayores derechos para la población femenina, pero lo sorprendente es que sean a veces las propias mujeres las que se encarguen de socavar estos derechos y hundir la imagen de la mujer.

Solamente en una semana, se han sucedido en los dos países más ricos y poblados del Magreb (Argelia y Marruecos) dos desgraciados incidentes que ponen de manifiesto la vulnerabilidad de la condición femenina y el papel de algunas mujeres a la hora de perpetuar la desigualdad ante el hombre o los atropellos.

El incidente que ha dado la vuelta al mundo ha sido el famoso "tutorial de maquillaje para la mujer maltratada", emitido por la televisión pública marroquí 2M el 23 de noviembre, y que consistió en una serie de trucos de maquillaje para camuflar moratones e hinchazones en la cara que la mujer sufre tras el maltrato de un hombre.

En un tono ligero como son las emisiones matinales de cualquier televisión, el programa Sabahiyat, en el que se mezclan recetas de cocina, consejos de limpieza o secciones de estilo, hubo espacio para enseñar a una mujer con la cara desfigurada cómo esconder la huella de los golpes. (https://www.youtube.com/watch?v=0-zteGJIetE)

Aún más paradójico es que el tutorial se emitiera con ocasión del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que se celebraba dos días después.

O que la maquilladora fuera una mujer, la directora del programa otra mujer y la directora de la cadena de televisión también lo fuera (ninguna de las cuales ha dimitido). Pese a todo, el programa pasó todos los filtros.

Fueron las redes sociales las que pusieron el grito en el cielo y permitieron que el escándalo saltase las fronteras y se hiciera mundial, ocupando páginas web, periódicos y programas de televisión durante toda la semana siguiente.

La cadena se deshizo en excusas, reconoció que la emisión fue "completamente inapropiada y basada en un error de apreciación editorial", además de haber ido "en total contradicción con la línea editorial de la cadena".

Y aquí viene una nueva paradoja: 2M pasa por ser en Marruecos la "cadena progresista", la que pone en antena programas más frescos que la primera cadena y la que tiene una reputación de moderna y laica.

En Marruecos, la violencia machista afecta a seis millones de mujeres, según cifras de la ONU, lo que equivale a una de cada tres, con "unas dimensiones preocupantes y graves", en palabras de la ministra de la Solidaridad y la Mujer, Basima Hakaui.

Todavía no se había apagado la polémica en Marruecos cuando en la vecina Argelia una colega de Hakaui, la ministra de la Solidaridad Nacional, la Familia y la Condición de la Mujer, Mounia Meslem, se despachó ante un periodista con una sugerencia inusual: que las mujeres funcionarias renuncien a sus salarios cuando están casadas para ayudar al país a salir de la crisis.

Argelia vive una grave crisis causada por el descenso de los precios del petróleo y el gas (de los que el país es altamente dependiente), y los ministros han anunciado que se recortan el salario en un 10% para ayudar al país.

Preguntada por esa medida por el entrevistador de albilad.net, la ministra Meslem fue más allá: "Lo menos que podemos hacer -sugirió ante la cámara- es dar ya no una parte, sino la totalidad de nuestro salario, sobre todo las mujeres que tenemos maridos y que vivimos, a Dios gracias, cubiertas por ellos".

En Argelia, la mano de obra femenina asalariada era en 2014 un 17,38% del total, un porcentaje que no para de subir desde el año 1990, según cifras del Banco Mundial.

Meslem, además de una notoria abogada antes de llegar a ser ministra, fue creadora de la Asociación Rachda de protección de los derechos de las mujeres, con lo que sus declaraciones llaman aún más la atención.

Es decir, no se trata de una militante islamista, con una concepción conservadora del papel de la mujer en la sociedad, como tampoco lo son las periodistas ni las directivas del canal marroquí 2M: son todo lo contrario, alguien más cercano a la idea del feminismo.

Sin embargo, parecen hacer realidad el tópico de que el machismo sobrevive gracias también a la actitud de muchas mujeres.

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