Greenpeace intenta frenar la explotación de carbón en una reserva hídrica colombiana

El barco Rainbow Warrior, de la organización Greenpeace, atracó en el puerto de la ciudad colombiana de Cartagena como parte de una campaña para impedir que la empresa Hunza Coal "extraiga un solo gramo de carbón" del páramo de Pisba, una reserva de agua dulce ubicada en el centro del país andino.

Un funcionario de Greenpeace camina por una de las cubiertas del velero Rainbow Warrior en Cartagena. El barco, de la organización ambientalista, atracó en el puerto de la ciudad colombiana de Cartagena como parte de una campaña para impedir que la empres Un funcionario de Greenpeace camina por una de las cubiertas del velero Rainbow Warrior en Cartagena. El barco, de la organización ambientalista, atracó en el puerto de la ciudad colombiana de Cartagena como parte de una campaña para impedir que la empres

Un funcionario de Greenpeace camina por una de las cubiertas del velero Rainbow Warrior en Cartagena. El barco, de la organización ambientalista, atracó en el puerto de la ciudad colombiana de Cartagena como parte de una campaña para impedir que la empres

El barco Rainbow Warrior, de la organización Greenpeace, atracó en el puerto de la ciudad colombiana de Cartagena como parte de una campaña para impedir que la empresa Hunza Coal "extraiga un solo gramo de carbón" del páramo de Pisba, una reserva de agua dulce ubicada en el centro del país andino."Greenpeace viene a Colombia a resolver problemas ambientales, venimos a poner el pecho para que no se abuse del ambiente en Colombia, para que no se produzcan delitos ambientales", dijo hoy a Efe el director ejecutivo para los países andinos de Greenpeace, Martín Prieto.El dirigente aseguró que "no permitirán que se abuse del páramo de Pisba", una reserva natural ubicada en el central departamento de Boyacá, y sentenció que "la empresa (la multinacional Hunza Coal) debe respetar el derecho de las comunidades y no tocar" el lugar.Greenpeace advirtió sobre lo que considera un profundo desequilibrio de poderes que hay entre la empresa Hunza Coal, a la que, según dijo, el Gobierno de Colombia "tolera y protege", y las comunidades."Esperamos que la presencia de Greenpeace sirva para empoderar a la comunidad, incluso para proteger su integridad física. Es necesario equilibrar esta puja de poderes", agregó el ecologista.Para Greenpeace, detener la explotación de carbón en el páramo de Pisba además de garantizar el recurso hídrico a una comunidad de más de 10.000 personas también significa preservar este ecosistema que ayuda a mitigar los efectos del cambio climático."Los páramos son la fuente del 70 % del agua que consume Colombia y además el páramo cumple una función muy importante en la lucha contra el cambio climático, el páramo captura gases de efecto invernadero y con eso previene el cambio climático", explicó Prieto.Según el dirigente, Greenpeace escogió la defensa del páramo de Pisba "porque el carbón tiene como destino la producción de energía y es el modo más sucio de producir energía, es el modo que más cambio climático genera, y el planeta debe poner punto final a la generación de energía quemando carbón"."Hoy los problemas ambientales no reconocen fronteras y en particular el problema del cambio climático. Se extrae carbón en Colombia se lo quema para producir energía en la China y esto produce huracanes en Nueva York", indicó Prieto.Greenpeace está presente en Colombia desde 2007 cuando buscó que el Gobierno se sumara a la campaña de defensa de las ballenas frente a la caza comercial en Japón, y Prieto señaló que "la llegada del buque a Cartagena es la declaración oficial de que Greenpeace llegó para echar raíces".El velero Rainbow Warrior, que llegó el pasado sábado a la caribeña Cartagena (norte), partirá el próximo viernes con destino a México donde buscarán ayudar a detener la explotación petrolera en el golfo de ese país.Por su parte, el representante legal de la Asociación de Acueductos Comunitarios del Municipio de Tasco (Boyacá), parte de cuyo territorio ocupa el páramo, José Mauricio Reyes, explicó a Efe que "esa explotación minera en la zona acaba con el ecosistema y con la zona de recarga hídrica con que cuentan los municipios alrededor del páramo de Pisba".Reyes comentó que su organización arrancó en 2002 una férrea resistencia pacífica para detener la explotación minera artesanal en el páramo de Pisba y a la fecha han logrado cerrar 48 de las 60 minas de carbón que operaban en la región."Pero ahora llegó la empresa multinacional Hunza Coal que iría a hacer unas tres o cuatro veces más daño que lo que estaban haciendo los mineros artesanales que sacamos de la zona", manifestó Reyes.

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