Cooperativa israelí desafía la prohibición de transporte público en shabat

En Israel no hay transporte público en shabat y la prohibición de vehículos ese día se endurece a medida que los partidos ortodoxos forman parte de las coaliciones de gobierno y regulan ese área básica de la vida, pero Roy Schwartz Tichon ha roto ese status quo con su línea de autobuses sabática.

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Cooperativa israelí desafía la prohibición de transporte público en shabat

En Israel no hay transporte público en shabat y la prohibición de vehículos ese día se endurece a medida que los partidos ortodoxos forman parte de las coaliciones de gobierno y regulan ese área básica de la vida, pero Roy Schwartz Tichon ha roto ese status quo con su línea de autobuses sabática.

"Si quisiera salir de mi ciudad, Haifa, e ir a Tel Aviv en sábado, no puedo, ni ir a la playa, ni salir de copas con mi novia si va con tacones...", explica este joven economista de 24 años fundador en Tel Aviv de la cooperativa Noa Tanúa: "Si no tienes coche, no tienes nada qué hacer el fin de semana".

Noa Tanúa, - "Y sin embargo se mueve" en hebreo (según la leyenda, las últimas y desafiantes palabras de Galileo a la Inquisición cuando rechazó su teoría heliocéntrica)- pretende ayudar en la ciudad a las capas más desprotegidas de la sociedad israelí a quienes esta limitación afecta gravemente.

Vicket Sadi Raz, una madre de dos niños divorciada, cuenta a Efe que "hasta ahora nosotros hemos estado confinados los fines de semana a nuestro radio de acción a pie, tanto es así que tampoco podíamos ver a mis padres, que viven en otra ciudad y tampoco tienen coche, y precisamente el sábado, cuando todos estamos libres".

"La primera vez que esperamos el autobús fue surrealista," recuerda Vicket, "estábamos de pie en una parada vacía, las calles sin coches, la gente mirándonos y yo preguntándome si sería un rumor o si de verdad pasaría el bus, ¡y pasó! y llegamos a la playa por 9 shékeles", (2,28 euros) cuenta con regocijo.

Noa Tanúa ha vivido un éxito rotundo con su campaña de financiamiento colectivo, recaudando alrededor de 340.000 shékeles (más de 86.000 euros) por ser una causa inmensamente popular.

Alrededor del 72% de la población israelí, incluyendo una gran porción de religiosos, desea que se levante la prohibición de viajar en shabat, que comienza al atardecer del viernes y termina al caer el sol del sábado, según datos de la ONG para el pluralismo religioso Hidush.

Schwartz asegura que a pesar del éxito de la recaudación no persigue el beneficio económico, sino un cambio político, "no quiero seguir con esto, me he gastado mis ahorros en la cooperativa, somos 50 voluntarios, tendremos ahora 5 autobuses y sólo queremos que cambie la regulación para que haya transporte para todos en sábado".

La ley israelí no siempre ha prohibido el transporte en sábado, no fue así durante los primeros veinte años del país con los gobiernos laboristas, pero en los años ochenta la aerolínea de bandera El-Al dejó de operar en shabat.

Asimismo, los trenes y autobuses se fueron deteniendo y hoy barrios religiosos enteros se cierran al tránsito.

Los usuarios de Noa Tanúa son eclécticos: desde madres solteras a familias con escasos recursos o jóvenes con coche pero que prefieren no moverlo.

En Israel existe el fenómeno de la compra del coche solo para el sábado "y suelen ser personas que no solo lo usan poco sino que cuando encuentran aparcamiento, no lo mueven en semanas", explica Schwartz con una sonrisa.

"Y simpatizo con ellos: a mi no me da miedo el terrorismo, ni los accidentes ni las enfermedades, pero me aterra buscar aparcamiento en Tel Aviv.", bromea.

Einat Elarzi y su marido también son de esas personas: "tenemos coche pero nos gusta salir por la noche y no queremos buscar aparcamiento ni arruinarnos con taxis, lo frustrante es toda esa gente que no tiene los medios y no puede ni soñar con moverse en sábado, ni a la playa ni al hospital".

En el país el uso del transporte público es muy bajo comparado con el resto del mundo, un 23% frente al 45% europeo, por ejemplo, según las últimas estadísticas del Ministerio de Transportes.

Y si bien tiene que ver con lo errático de la oferta, los analistas apuntan a que también es un asunto de imagen: las grandes usuarias son mujeres, de todos los estratos; los hombres, dicen, tienen sus reticencias porque el transporte público resta categoría.

Schwartz indica que el transporte público solo tiene ventajas: "es más seguro, el conductor siempre conoce el camino, se generan menos embotellamientos y es que Israel es el único país del mundo donde no hay transporte público un día a la semana, hasta en Corea del Norte e Irán hay," se lamenta.

Pero es optimista: "Un gobierno no puede estar en contra de los deseos de la mayoría, tarde o temprano ocurrirá y volveremos a ser un país normal en eso", concluye.

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