Cuando lo que muere ahora se llama Prensa

Los hechos lo decían, mas uno siempre albergaba la esperanza de creer que era equívoco el hecho de confirmar el declive de la prensa escrita o periódico. Más la tarde lluviosa del sábado pasado, bajo el slogan en FB de “la lluvia, una lámpara y mi PC”, haciendo mis lecturas cibernéticas cotidianas, pude respirar apenada y aliviada a la vez la rotunda verdad que rezaba en titulares el aclamado Le Monde Diplomatique, (Edición Española) bajo el análisis de Ignacio Ramonet.

Catalogándolo de siniestro descomunal, un “tsunami” literario en EEUU  con casi  más de 120 cierres de publicaciones desde enero de 2008 y con 120.000 despidos de empleados de estos periódicos estadounidenses, y como “masacre de las letras europeas y españolas con 2.221 periodistas que perdieron sus fuentes de trabajo”, Ramonet enumera magnas publicaciones que fueron reinas y dueñas de la información por décadas en las urbes metropolitanas, lean ustedes un fragmento…

“Ni siquiera se salvan los otrora "rotativos de referencia": El País en España, Le Monde en Francia, The Times y The Independent en el Reino Unido, Corriere della Sera y La Repubblica en Italia, etc. Todos ellos acumulan fuertes pérdidas económicas, derrumbe de la difusión y hundimiento de la publicidad.

El prestigioso New York Times tuvo que solicitar la ayuda del millonario mexicano Carlos Slim; la empresa editora de The Chicago Tribune y Los Angeles Times , así como la Hearst Corporation, dueña del San Francisco Chronicle, han caído en bancarrota; News Corp, el poderoso grupo multimedia de Rupert Murdoch que publica Wall Street Journal, ha presentado pérdidas anuales de 2.500 millones de euros...”

Los editoriales que aún no han sepultado sus nombres, han reestructurado sus productos: menos páginas, ediciones solo online, suprimiendo algunos suplementos logísticamente caros de producción y pues, haciendo lo obvio en recortes de presupuesto, despidiendo a sus trabajadores.

Después de tan vehemente exposición que hizo Ramonet de la situación de los grandes monstruos mundiales de la información, es de suponer que mi proceso mental pesimista fue instantáneo al tratar de augurar un futuro óptimo el próximo año para nuestros quijotescos esfuerzos locales.

Hace menos de un mes que recibí el email de la editora de una publicación local que se despedía y agradecía a la comunidad hispana por el tiempo y trabajo compartido. No crean que me puse contenta creyendo que era una competencia menos, sino que proyecté el futuro del periodismo local hispano en Connecticut con incertidumbre y sombras, pues la diversidad que en un algún furtivo momento se pudo ofrecer al público lector, se viene apagando y aminorando, no porque no existan las ganas y voluntad de trabajar y generar información, sino porque los vientos mundiales, las olas tecnológicas y crisis globales se hacen tangibles cuando tropezamos con el hecho de que el papel de impresión se va convirtiendo en un artículo de lujo, donde tendencias demográficas de consumo desechan un producto abultado de hojas que no tendrán mas valor del que tienen antes de leerlas.
Y es que, aceptémoslo, nuestro público objetivo de lectores del periódico físico, esos que cogen nuestro ejemplar en sitios de concurrencia públicos, son personas de edad media adulta y avanzada, cuya tradición consiste en coger el diario, irse a casa, tomarse un cafecito y empezar a leer responsablemente el contenido de la publicación (bueno, por lo menos eso esperamos…)

Más qué pasa con las generaciones actuales de hispanos emergentes que son generaciones jóvenes donde se informan a través de un “blog”, o un “twitteo” un text message (en un nuevo ABC que me he propuesto aprender, de este año no pasa), son grupos sociales a los cuales no podemos obligar a coger un diario pues no es parte de su cultura y sus horarios… es como pedirles que jueguen canicas o bolillas cuando lo que ellos manejan es un DS, un PSP, un GPS o un iphone.

La prensa diaria tradicional esta estructurada bajo un modelo económico industrial de los 80’s o 90’s, donde la infraestructura logística era grande y que ha quedado obsoleta ante la vorágine de información y recursos con los que nuestro enemigo común que es el Internet domina a perfección.

Entonces que hacemos… que opciones tenemos los quijotescos sobrevivientes de la prensa local hispana en CT para continuar en vigencia… cerrar el negocio? hacer morir la producción periodística hispana local? abandonar una población latina para la cual somos un referente y quizás, una de las únicas vías legítimas donde pueden hacer oír su voz? De ninguna manera!... Pues, para no sucumbir, bailemos el tango que nos tocan!!!

Debemos digitalizarnos, quitarnos el paradigma de operatividad de dos décadas atrás, usar los instrumentos que ahora son nuestra amenaza y colocarlos a nuestro favor; pero no es suficiente solo con brindar una “edición online” del periódico y creer con eso, que ya cruzamos el umbral de la postmodernidad,  sino reconceptuar nuestra visión de hacer noticia, de llegar a las masas, de inventar un mecanismo de alcance efectivo para trabajar con las poblaciones jóvenes que necesitan mas que las adultas el hablar y leer en español; pero por sobretodo, que encuentren en nosotros los medios de comunicación hispanos, un referente de enseñanza e instrucción de su cultura, sus raíces y sus principios.

Así que, mucho que meditar en lo que resta del año, mucho que procesar de las experiencias de otros y mucho que reinventar en nuestras producciones, por nuestro futuro profesional y el de toda la comunidad ... Un saludo cordial para todos ustedes y abríguense que lo que abunda ahora son resfríos y catarros!!!

Maria Lino es editora del periódico local El Post Latino

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