Más de un millón de personas inundan el centro de Madrid contra el aborto

Entre 1,2 y 2 millones de personas inundaron este sábado por la tarde el centro de Madrid para pedir al gobierno español la retirada de la ampliación de la ley del aborto, en la segunda manifestación de este tipo en un año apoyada por los conservadores y la iglesia Católica.

Entre 1,2 y 2 millones de personas inundaron este sábado por la tarde el centro de Madrid para pedir al gobierno español la retirada de la ampliación de la ley del aborto, en la segunda manifestación de este tipo en un año apoyada por los conservadores y la iglesia Católica.Entre 1,2 millones de personas, según el gobierno de la región de Madrid, y 2 millones, según las diversas organizaciones antiabortistas convocantes, ocuparon la céntrica calle Alcalá desde la Puerta del Sol, pasando por la Plaza de Cibeles, hasta la Puerta de Alcalá."Demandamos del gobierno y de todas las fuerzas políticas la retirada del anteproyecto de ley del aborto", reclamaron las organizaciones en un manifiesto leído al final del acto.Bajo el lema "Cada vida importa. Madrid 2009 Capital of life", personas de todas las edades que viajaron desde varios lugares del país convocadas principalmente por el Foro de la Familia y Derecho a Vivir, participaron en una festiva marcha que contó con el apoyo de la iglesia Católica y el conservador Partido Popular (PP).La ley de ampliación del aborto fue aprobada en septiembre por el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero y actualmente está en estudio en el Congreso de los Diputados, cuya aprobación es necesaria para que entre en vigor.La nueva ley contempla que el aborto sea libre hasta la decimocuarta semana de embarazo, un plazo mayor que en algunos países europeos, y que se autorice hasta la 22ª semana si hay riesgo para la salud de la madre o malformación del feto.Después de la 22ª semana se podrá abortar si se detecta una enfermedad grave e incurable en el feto.Además, las jóvenes entre 16 y 18 años podrán interrumpir un embarazo sin el consentimiento de los padres, lo que ha provocado una gran polémica y ha hecho caer el apoyo de la población a la reforma, según las últimas encuestas.La actual ley está en vigor desde 1985 y permite abortar durante las primeras 12 semanas por violación, por malformación del feto durante las primeras 22 y sin un límite en caso de "peligro para la salud física o psíquica de la madre".Los organizadores, que alegaron que la nueva ley supone la "desprotección de todas las víctimas del aborto", "privaría a la mujer del derecho a la maternidad" y aumentaría el número de abortos, acusaron al gobierno de imponer de forma "obligatoria y coactiva" su "ideología de género" y pidieron mayor protección para las mujeres embarazadas.Los obispos españoles no convocaron la marcha pero la apoyaron, mientras que del conservador Partido Popular (PP), primer partido de la oposición, acudieron varios dirigentes a título personal, como el ex presidente del gobierno José María Aznar.El actor mexicano Eduardo Verástegui, productor de la película "Bella", subió al estrado para "enviar un mensaje a los hombres valientes": "Los padres queremos defender a nuestros futuros hijos", y aseguró que "tantos bebés han sido salvados gracias a esta película"."He venido a defender la vida" porque "es una burrada el número de niños que matan cada día", denunció Pilar, estudiante de 18 años.Como muchas familias, Manolo Martínez, de 41 años, viajó desde Valencia (este) con sus cinco hijos para criticar una ley que estimó "hecha a medida (...) para satisfacer las necesidades de cuatro empresas que lo único que tienen en su mente es sacar negocio de esto", en referencia a clínicas privadas donde se practica el aborto."Hay un sufrimiento tremendo en las mujeres que han abortado", lamentaba por su parte Eliseo De Gea, de 40 años, capellán de la cárcel de mujeres de Alcalá-Meco.La posibilidad de abortar sin consultar a los padres entre 16 y 18 años es "la mayor aberración que puede existir: que una chica, para ponerse un piercing, tenga que pedir permiso, y para abortar no", según el sacerdote, mientras una monja que trabaja en Cáritas con mujeres embarazadas en situación difícil pedía "no sólo que no se aborte sino que se ayude a la mujer".

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