A merced de la marea negra

La Florida se prepara para la inminente llegada de remanentes de un derrame de petróleo en el Golfo de México

Mientras la Florida se prepara para la inminente llegada de remanentes de un derrame de petróleo en el Golfo de México , la opinión publica en torno a la perforación de las costas del estado se tambalea en el vaivén de esta marea negra.

Una de esas opiniones es la del gobernador Charlie Crist quién en el 2009 apoyó  una propuesta del gobierno federal para permitir la perforación en el perímetro del estado del sol siempre y cuando se hiciera lo suficientemente lejos y de manera segura. Sin embargo, tras sobrevolar la mancha negra que continúa creciendo a 90 millas del estado, el candidato al senado retiró su respaldo al plan que dice “podría tener consecuencias devastadoras para nuestras playas”.

Asimismo, congresistas solicitaron al presidente Barack Obama que abandone el plan de exploración de petróleo a 125 millas de la Florida pero este se limitó a ordenar una investigación federal a la seguridad de las plataformas petroleras.

El impacto de esta amenaza al aspecto ecológico es solo el comienzo. Mientras brigadas a lo largo de la costa oeste de los Estados Unidos intentan minimizar el daño a la flora y fauna, la preocupación por parte de la Agencia de Protección Ambiental es otra. Y es que el remedio podría ser peor que la enfermedad ya que las emanaciones de gases producidas por los incendios controlados destinados a evaporar la sustancia podrían causar dolores de cabeza, nausea y problemas respiratorios a los residentes de la región.

Para los líderes de la abatida industria del turismo la noticia cayó como un balde de agua fría.  El estado cuenta con 5 de las 10 mejores playas en la nación pero la situación podría ahuyentar a futuros turistas justo cuando recién comienza la recuperación de la peor decesión desde el 1930.

Los esfuerzos de recuperación económica también se verán frenados por una prohibición de pesca comercial y recreacional emitida por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, NOAA por sus siglas en inglés,  que se extiende desde Louisiana hasta partes de la costa floridana.

Se cree que una situación similar en las costas de California para enero del 1969 propulsó el movimiento ambientalista. La misma se registró a 6 millas de la costa de Summerland cuando una plataforma de la compañía Union Oil estalló. Un total de 200,000 galones de crudo se desparramaron a través de 800 millas del océano previo a que el derrame fuese controlado.Veinte años después, en marzo 24 de 1989, un buque petrolero conocido como Exxon Valdez encalló camino a California en la zona de Prince William Sound, Alaska derramando  10.8 millones de galones de crudo. Este accidente es considerado el peor desastre ecológico, causado por el hombre, en la historia.

Se teme que el derrame en Deepwater Horizon. que por los pasados 20 días ha arrojado 210,000 galones de crudo al mar cada 24 horas, sobrepase esta catástrofe si el flujo de petróleo no es controlado a tiempo.

Aún está por verse que aspecto permanecerá vigente en la memoria colectiva: la necesidad de una fuente de energía, la viabilidad de nuevos métodos para obtenerla  o el miedo ante las consecuencias de que un accidente industrial se repita en el futuro.

Pero quizás lo más preocupante de este desgraciado suceso radica en que ya ha pasado a un segundo plano la tragedia que viven 11 familias que perdieron a sus seres queridos entre las llamas de una plataforma petrolera el pasado 20 de abril.

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