Estamos a merced del crimen

En Ciudad Juárez el crimen ya rebasó los límites de la tolerancia, los secuestros cuyas víctimas son asesinadas a pesar de haber pagado el rescate y el recrudecimiento de los asesinatos de mujeres y niños tienen en alerta máxima a la sociedad juarense.

Desde los tiempos más antiguos, la humanidad ha prohibido el asesinato y lo ha castigado con rigor. Al grado de que todavía se practica “ojo por ojo, diente por diente”. Así como la pena de muerte ante la presencia de familiares de la víctima, quienes ven que la justicia se hizo como parte de la prevención y el escarmiento que impone el estado, ya que, con toda justicia el asesinato tiene la prioridad más alta en la prevención y en el desagravio social.

Sin embargo, en Juárez el crimen ya rebasó los límites de la tolerancia. Ya los secuestros cuyas víctimas son asesinadas a pesar de que se pagó el rescate, o de nueva cuenta los crímenes de mujeres y niños, así como una interminable lista de delitos graves, han puesto la máxima alerta en la sociedad juarense, ya que estamos a merced de cualquiera que se dedique a privar de la vida con indiferencia.

Ya el gobierno en sus tres niveles es ineficiente, ha perdido toda la confianza y credibilidad de la comunidad fronteriza. Y ante el mundo disfraza la verdad con demagogia para justificar lo que debería hacer: ejercer el poder y gobernar con honestidad y rectitud.

Cada fin de semana, termina con noticias aterradoras de asesinatos inimaginables, con sensibles pérdidas de gente buena, el ciudadano decente es el que obedece las leyes, los criminales por definición no lo hacen, en estos sujetos desalmados se encuentran también gobernantes, y servidores (inservibles) públicos corrompidos y perversos, sin ningún escrúpulo.

No existen órdenes, indicaciones, castigos o coacción que puedan lograr algo en un individuo que no sabe aprender y no puede hacerlo, hoy es una característica del gobierno que se ha vuelto criminal, pues su líderes no pueden aprender, ya que la historia ha demostrado que ante la opresión se necesita el pueblo levantar en armas, pues los gobernantes no han aprendido a gobernar con lealtad y honestidad, se han deleitado con información falsa, rechazan toda evidencia y toda verdad, por eso es necesario destruirlo.

La sociedad civil debe organizarse para establecer la vigilancia necesaria que obligue a los gobernantes a cumplir con sus obligaciones que consagra la Constitución y las leyes que de ella emanan, pues las leyes están bien, pero no las han aprendido.

Para sobrevivir, una civilización debe cuidar los hábitos y habilidades para imponer los principios y valores desde que nacemos, por eso debe impulsar la paz, el respeto y la legalidad por encima de todo lo que afecte el presente y el futuro de lo que con tanto cuidado se ha cultivado y que con tanta facilidad es destruido.

Ahí está el detalle. abogadomolinar@gmail.com

Héctor Ramón Molinar Apodaca es el vicepresidente de la Barra y Colegio de Abogados de Ciudad Juárez.

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