No somos marionetas

Estoy seguro que más de una vez se preguntó: ¿Por qué la vida parece tan injusta?

Estoy seguro que más de una vez se preguntó: ¿Por qué la vida parece tan injusta? ¿Por qué ocurren cosas dramáticas a casi toda la gente sin distinción? ¿Por qué lo permite Dios? Estas son preguntas muy interesantes, pero las respuestas que merecen van más allá del limitado poder del raciocinio humano. Sin embargo, podemos afirmar esta premisa: No somos marionetas. Dios no maneja nuestra vida con hilos invisibles, dirigiendo nuestros movimientos y nuestras decisiones programadamente. A diferencia de los animales, Dios nos ha creado con poder de decisión, respuesta volitiva, emocional y espiritual. Hay cosas que ocurren como resultado de nuestra elección, y otras debido a la elección de los demás. Siendo seres sociales, no podemos controlar las consecuencias de ninguno de estos factores. Pero algo que sí podemos controlar son nuestras relaciones personales, tanto con otros seres humanos, como con Dios, quien aunque no nos garantiza inmunidad a los efectos sociales, ni tampoco a los naturales, con todo nos invita a estar bajo Su protección y ayuda. ¿Qué le parece?

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