El moderno laboratorio brasileño para fabricación de satélites ambientales

El programa brasileño de producción de satélites para el control de los recursos naturales incluye una rigurosa batería de pruebas que se desarrolla en el moderno Laboratorio de Integración y Pruebas (LIT) del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, por sus siglas en portugués), en Sao José dos Campos, Sao Paulo.

El programa brasileño de producción de satélites para el control de los recursos naturales incluye una rigurosa batería de pruebas que se desarrolla en el moderno Laboratorio de Integración y Pruebas (LIT) del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE, por sus siglas en portugués), en Sao José dos Campos, Sao Paulo.El LIT está dotado de una infraestructura física y de recursos humanos especializados que le permiten ser "el único de su tipo en el hemisferio sur", según Mario Quintino, coordinador general de Ingeniería y Tecnología Espacial del INPE.En instalaciones de 3.000 m2 de área limpia, 180 científicos se integran con tubos, cables, cámaras y ordenadores con los que realizan las pruebas climáticas, acústicas, de vibración y choque, y de interferencia y compatibilidad electromagnética, necesarias para reconocer si cada pieza de un satélite está en condiciones de ser lanzada al espacio.También es por eso que por cada satélite se fabrican cinco modelos que deben pasar con éxito las pruebas cada uno por separado. Son los modelos térmico, de ingeniería, eléctrico, estructural y finalmente de vuelo.Una de las pruebas ocurre en las cámaras vacuotérmicas, que permiten una simulación en la que se somete al aparato a condiciones extremas de temperatura que van de los -150 grados a 180 grados centígrados mediante la utilización de nitrógeno. El LIT cuenta con tres cámaras de diferentes tamaños para testear desde un satélite completo hasta sistemas aeroespaciales por separado.El laboratorio también posee dos cámaras blindadas para la medición de las ondas electromagnéticas. Durante estos ensayos, se estudia si las ondas generadas por un objeto interfieren con otro.De esta manera, los satélites son sometidos a variaciones de luz y ambiente, y vigilados por cámaras y sensores que permiten observar su "reacción" dentro de un depósito de unos siete metros de alto, recubierto en su interior por conos de espuma azul y paneles blancos. Otra de las pruebas que debe pasar cada pieza del satélite son las de vibración y choque. Para ello, el LIT cuenta con tres plataformas de diferentes tamaños e intensidades.Para evitar posibles contaminaciones, todo el personal debe colocarse una bata al ingresar al galpón donde se desarrollan las tareas del LIT, que a su vez se mantiene a una temperatura estable de 23 grados centígrados.

Más noticias

0 Comentarios