Respiren profundo, las Navidades ya casi están aquí. Si sus vidas se parecen algo a la mía, están en el medio de comprar, envolver y repartir regalos, lidiar con el tráfico y el montón de personas en la calle y en el centro comercial.
Entre los compromisos de las fiestas, las demandas de las actividades de los niños y la presión del trabajo, estos días pueden dejar a cualquiera extenuada, lista para hibernar hasta la primavera.
Es bastante común que durante las fiestas de Navidades algunas personas se sientan tristes y para otras, esta época puede, incluso, hacerles entrar en un episodio de depresión. Hay varios factores que contribuyen a esto. Encontrar los regalos perfectos y la presión financiera, entre otras causas, nos aumentan la ansiedad y el estrés que ya tenemos.
La Navidad es la época donde idealmente nos reunimos con nuestros familiares, pero si esto no es posible porque nos encontramos solos o lejos de nuestros seres queridos, se puede convertir en un episodio de tristeza y soledad.
A la misma vez, cuando nos reunimos con familiares que no vemos a menudo, pueden reavivarse problemas o conflictos que podemos evitar durante el resto del año gracias a la distancia.
En estos días, también reflexionamos sobre los acontecimientos que ocurrieron durante el año. Al ver incumplidas las metas y objetivos, como el no haber mejorado u obtenido trabajo, el no haber resuelto problemas familiares y sentimentales e incluso el no haber bajado de peso, puede contribuir a sentimientos de fracaso y bajar nuestra autoestima.
Si hubo alguna pérdida personal, tal como la muerte de un ser querido, esta época puede revivir estos sentimientos de duelo o sufrimiento.
Otro factor que contribuye a la depresión navideña es cuando nuestras expectativas se enfrentan con la realidad. Un ejemplo es cuando los medios de comunicación nos muestran constantemente imágenes de celebraciones perfectas y, por supuesto, como la perfección es imposible de lograr, es fácil caer en un estado de depresión al no poder obtener esa perfección que deseamos para nosotros y para nuestras familias.
¿Qué se puede hacer para lidiar con estos sentimientos? Primero, debemos fijarnos metas y expectativas que sean realistas. Debemos cortar con el pasado, no desilusionarnos si las fiestas no son como eran antes porque la vida está llena de cambios y tenemos que estar abiertos hacia el futuro.
No debemos hacer demasiado y pensar que tenemos que ser los mejores en todo. Dedicarle tiempo a las cosas que realmente disfrutamos nos ayuda a relajarnos.
Otra ayuda puede ser recibir un masaje, tomar una clase de ejercicio como yoga, por ejemplo, o participar en actividades religiosas o espirituales. Cualquier cosa que nos haga sentir bien sin caer en el abuso del alcohol o de las drogas.
Algo que también nos ayuda es ayudar a otros. Auxiliar a otras personas necesitadas es una manera de no enfocarnos en nuestros problemas y nos ayuda a distraernos y combatir la depresión.
Por último, si se está sintiendo deprimido después de las Navidades y no ve fin a sus problemas, hable con su médico o busque ayuda profesional para aliviar su situación.
¡Les deseo a todos una muy feliz Navidad y todo lo mejor para el año venidero! Espero seguir en contacto con todos ustedes en el 2012. Gracias por leer mis notas.
© ZGS 2013
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