Irak inició este miércoles la subasta de 12 bloques de exploración petrolera y de gas, en un intento de aumentar su producción de hidrocarburos para financiar su reconstrucción, pero el primer día concluyó con resultados decepcionantes ya que sólo se asignó un bloque.
Esta es la cuarta subasta de este tipo desde 2009, en la que 47 compañías extranjeras habían sido preseleccionadas para participar en la atribución de estos doce bloques, siete para gas y cinco para petróleo.
"El principal objetivo de esta subasta es aumentar las reservas y entrar en la industria del gas natural", explicó a la AFP el ministro de Petróleo, Abdel Karim al Luaybi.
A diferencia de las tres anteriores, que trataban de reforzar los yacimientos existentes, la subasta de ahora es para hacer exploraciones.
El inversor explora el territorio concedido y si encuentra hidrocarburos, se encargará posteriormente de desarrollar el yacimiento.
Pero la primera de las dos jornadas previstas concluyó el miércoles con un resultado decepcionante para el gobierno ya que solo se atribuyó uno bloque de los seis propuestos, y muchos de ellos ni siquiera han recibido ninguna oferta.
Solo el bloque 9, un territorio de 900 km2 en el sur del país que podría contener petróleo ha sido adjudicado al consorcio de tres empresas: Kuwait Energy (40%), el grupo turco TPAO (30%) y el emiratí Dragon Oil (30%).
Otros cuatro, los números 2, 6, 11 y 1 no recibieron ninguna oferta. Y en cuanto al 12, sólo suscitó una, que fue rechazada por ser muy baja. Los bloques no atribuidos volverán a ser propuestos el jueves.
"Yo creo que se esperaba, y es sin duda alguna una decepción para el ministerio del Petróleo, pero esto debería darle la oportunidad de repensar los términos y el modelo" que ha propuesto, considera la experta Ruba Husari, que dirige el portal especializado Iraq Oil Forum.
"La exploración es demasiado arriesgada y nadie va a apostar grandes cantidades sobre algo que no le garantiza recuperar lo que ha invertido", dice.
Además, los consorcios vencedores tienen que aceptar una remuneración fija por la explotación en vez de compartir la producción, como prefieren las grandes multinacionales.
El petróleo es capital para Irak, pues representa el 90% de los ingresos y dos tercios del Producto Interno Bruto (PIB) del país, que cuenta principalmente con este maná para financiar su reconstrucción tras décadas de guerra y sanciones internacionales, y con la mayor parte de la población en la pobreza.
Irak produce actualmente unos 3 millones de barriles de petróleo diarios (mbd), de los que exporta 2,4 millones, indicó el ministro Luaybi, que pretende pasar este año a 3,4 mbd y 2,6 mbd, respectivamente.
En cuanto al gas, del que Irak tiene unas reservas considerables (estimadas en 3.200 millones de metros cúbicos), está destinado a alimentar la producción de electricidad, muy deficiente en el país.
La sesión del miércoles se produce en una atmósfera tensa por el conflicto que opone desde hace meses al gobierno y a la región autónoma del Kurdistán (norte), que reivindica el derecho de firmar sus propios contratos energéticos con empresas internacionales, a lo que se opone Bagdad.
La estadounidense ExxonMobil, que firmó el pasado otoño un polémico contrato con Kurdistán, no ha podido participar en la subasta. Y el gobierno ha previsto cláusulas que le permiten anular cualquier acuerdo concluido en la cuarta subasta si la empresa elegida firma, sin su autorización, un contrato con el Kurdistán o con cualquier otra provincia.
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