La industria italiana necesita inmigrantes

Italia acaba de aprobar las leyes de inmigración más restrictivas de Europa.

La industria italiana depende de los trabajadores extranjeros, especialmente los tunecinos y albaneses que sufren todo tipo de discriminación.

Para Senaj Enver, de nacionalidad albanesa, esta fábrica es más que un trabajo, aquí está su porvenir.

Llegó clandestinamente al sur de Italia cruzando el Adriático a principios de los 90’s y trabajó ilegalmente durante años antes de conseguir un permiso de residencia.
Hoy en día trabaja en la región norteña de Padua como soldador.

“Siempre soñé con trabajar aquí. El jefe nos ayudó a encontrar alojamiento porque nadie quería alquilarnos nada”, dice Senaj Enver, soldador albanés.

Para su jefe, Mario Cortella, el trabajo de los inmigrantes es fundamental para la empresa.
 “Al principio vimos la inmigración como un problema, después como una oportunidad y hoy en día es una necesidad”, comenta Mario Cortella, propietario de Kristallux.

Pero no todos piensan así. La llegada de inmigrantes a Italia, donde actualmente hay unos 4 millones, ha provocado un aumento del racismo y la puesta en marcha de políticas restrictivas.

El gobierno conservador de Silvio Berlusconi ha puesto en marcha una ley que criminaliza la inmigración. Para los extranjeros no europeos perder el trabajo puede significar perder los papeles en incluso ir a la cárcel.

“Con suerte, si pierde su trabajo tendrá unos meses para encontrar otro. Si no es el caso, con la nueva ley pierde su permiso de residencia y tiene que abandonar el país”, argumenta Said Nejjari, Representante Sindical de los Trabajadores del Acero de Verona.

Y en algunos sectores es fácil quedarse y encontrar trabajo, porque la industria italiana necesita mano de obra.

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