Los hondureños eligen a su presidente en medio de una fuerte división

Los hondureños eligen este domingo a su presidente, en unos comicios impulsados por el gobierno de facto para superar la crisis que se desató cinco meses atrás con el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya, y que no serán reconocidos por muchos países de América Latina. En todo el país reinaba la calma, pese a un fuerte despliegue militar y policial y un clima de fuerte división política, marcado por los seguidores del gobierno de facto de Roberto Micheletti que exhortaban a los hondureños votar, y los del izquierdista Zelaya que instaban a permanecer en las casas y boicotear las elecciones.

Los hondureños eligen este domingo a su presidente, en unos comicios impulsados por el gobierno de facto para superar la crisis que se desató cinco meses atrás con el golpe de Estado que derrocó a Manuel Zelaya, y que no serán reconocidos por muchos países de América Latina. En todo el país reinaba la calma, pese a un fuerte despliegue militar y policial y un clima de fuerte división política, marcado por los seguidores del gobierno de facto de Roberto Micheletti que exhortaban a los hondureños votar, y los del izquierdista Zelaya que instaban a permanecer en las casas y boicotear las elecciones.Los electores afluían a las urnas desde las 07H15 de la mañana, cuando el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), José Saul Escobar Andrade al grito de "empieza la votación", abrió oficialmente los colegios electorales.Micheletti, que depositó su voto en la ciudad de El Progreso, departamento de Yoro (norte), instó a los hondureños que "demuestren al mundo entero" que Honduras es una democracia."Esperamos que los gobiernos del mundo entiendan que somos hombres y mujeres que queremos vivir en democracia y que no hay ni dinero ni petróleo del mundo que pueda doblegar el espíritu y la responsabilidad que este pueblo tiene con la democracia", dijo a la prensa a la salida del colegio electoral.El gobierno de facto y las instituciones hondureñas esperan que estos comicios cierren la crisis política surgida por el golpe de Estado que depuso al Zelaya, el 28 de junio y la comunidad internacional termine restituyendo a Honduras en el club de las democracias.Hasta ahora, sólo Costa Rica, Panamá y Perú han anunciado que reconocerán los comicios organizados bajo el gobierno de facto.La mayoría de países latinoamericanos, como Argentina, Brasil, Venezuela, Nicaragua, Guatemala y Uruguay, han dicho que no los reconocerán.Estados Unidos dijo que reconocerá al nuevo gobierno si los comicios se desarrollan de manera libre y transparente. La OEA no logró un consenso y la Unión Europea (UE) no se ha pronunciado aún sobre estas elecciones.El presidente venezolano, Hugo Chávez, criticó la "farsa electoral" de los comicios hondureños, "a todas luces" la segunda etapa de "un golpe de Estado", en su columna dominical publicada en la prensa venezolana.Los dos candidatos con más posibilidades de alzarse con el triunfo, ambos de derecha, -Porfirio Lobo, del Partido Nacional (PN) y Elvin Santos, del Partido Liberal (PL)- creen que las elecciones son la única salida a la crisis. "Vamos a votar para que se termine este macaneo, que se olvide ese problema de Manuel Zelaya", dijo el taxista Oscar Omar, en la colonia El Pedregal, en el sur de la capital, bastión fundamental del Frente de Resistencia contra el golpe de Estado del 28 de junio.En cambio, el albañil Luis López, 52 años, a las puertas del colegio electoral dijo que no iba a votar. "Hay mucho clavo (problemas)", dijo a la AFP.El miedo a una alta abstención amenazan la legitimidad de estos comicios. Para los seguidores de Zelaya, refugiado desde el 21 de septiembre en la embajada de Brasil tras ingresar en el país clandestinamente, los comicios sirven para "legalizar el golpe".Zelaya fue derrocado el pasado 28 de junio tras su intento de reformar la Constitución para poder reelegirse.Las urnas permanecerán abiertas hasta las 16H00 locales (22H00 GMT), aunque podría ampliarse la votación una hora más en caso necesario.Unos 30.000 soldados, policías y reservistas garantizaban la seguridad de estos comicios en que se elegirán al nuevo presidente a partir del 27 de enero, tres vicepresidentes, 128 diputados y los integrantes de 298 corporaciones locales.Las fuerzas de seguridad están en alerta máxima ante el peligro de incidentes, en particular en la capital, por el boicoteo de los comicios por los seguidores de Zelaya, que han pedido a la población que no salgan de casa ni voten.Los comicios cuentan con 300 observadores extranjeros invitados por el régimen y 3.000 observadores locales.

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