Los hombres de las muletas y de sillas de ruedas

Es muy satisfactorio dentro del ministerio de sanación que realizamos varios sacerdotes, misioneros y predicadores en que somos invitados por varios países de Latinoamérica para hablar y testimoniar del poder de Dios.

Es muy satisfactorio dentro del ministerio de sanación que realizamos varios sacerdotes, misioneros y predicadores en que somos invitados por varios países de Latinoamérica para hablar y testimoniar del poder de Dios, por ejemplo en cada misa de sanación poder atestiguar que Cristo está vivo, que está sanando, levantando, liberando y convirtiendo a miles de personas de mucha emoción y nos sentimos reconfortados de que todo lo que estamos realizando a través de la oración y los resultados maravillosos que vemos en la imposición de manos es una prueba mas del poder de la fuerza del Espíritu Santo.

Cada vez vemos sanaciones de cáncer, tiroides, artritis, migrañas, problemas en la columna etc. pero algo que me impresiona es ver cuando personas en sillas de rueda o en muletas en medio de la oración de sanación o de imposición de manos, las dejan a un lado y paso a paso dan gloria a Dios, yo siempre he pedido perdón a Dios porque tenía mis dudas y pensé que era algo inventado o montado en algunas iglesias pentecostales o evangélicas pero ahora firmemente creo que Jesús si tiene poder con la fe puesta en Cristo sanador descubrirás en tus ilimitadas posibilidades podrás caminar por senderos que Dios pondrá ante tus pies.

Como cristianos y carismáticos comprometidos en la obra de Dios, todos estamos llamados a dejar nuestras muletas y sillas de rueda a un lado del camino para cuando pase Jesús así seremos un signo viviente de la presencia de Dios. En Lucas 17, 12-19 encontraremos el pasaje sobre los diez leprosos que fueron sanados por Jesús. El pasaje dice claramente “…y fueron sanados de camino”. No tenemos idea de cuanto tiempo estuvieron caminando pero quizá hayan sido semanas o meses. En todo caso, su curación no se dio “al instante”, por así decirlo. Ellos dejaron a Jesús y más tarde descubrieron que habían sido sanados. Hoy hay muletas de falte de fe, oración y confianza en Jesús, esas muletas hay que dejarlas a un lado y confiar y caminar con Cristo que es el camino la verdad y la vida.

Foto: Muletas de personas sanadas cerca del altar en la Basílica de Our Lady of Perpetual Help en Boston, MA

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