Niños ciudadanos con padres indocumentados, los nuevos "exiliados"

Se ha creado "Children's campaign", una iniciativa comprometida con la defensa del eslabón más débil del debate migratorio: los niños.

Una niña descansa en las escalinatas del Capitolio mientras miles de manifestantes protestan por las políticas migratorias, en Washington DC (EEUU). EFE/Archivo Una niña descansa en las escalinatas del Capitolio mientras miles de manifestantes protestan por las políticas migratorias, en Washington DC (EEUU). EFE/Archivo

Una niña descansa en las escalinatas del Capitolio mientras miles de manifestantes protestan por las políticas migratorias, en Washington DC (EEUU). EFE/Archivo

Cada año, decenas de miles de niños nacidos en EE.UU. cuyos padres son inmigrantes indocumentados se ven forzados a abandonar su país cuando éstos son deportados, constituyendo una cada vez más numerosa colonia de estadounidenses "exiliados".La propuesta de reforma migratoria que actualmente se debate en el Senado no contempla, sin embargo, una vía para que los padres de estos niños puedan regresar legalmente a EE.UU., por lo que en los últimos días se han intensificado los esfuerzos para que su situación sea tenida en cuenta."Mi madre fue deportada hace seis años y, aunque yo soy ciudadano estadounidense, he tenido que desplazarme junto a ella a México", explicó a Efe Saúl Arellana, un joven de 14 años nacido en el estado de Washington."Mi regreso a México fue muy difícil al principio, porque yo siempre había estudiado en inglés", indicó Arellana, quien tan sólo había viajado una vez a ese país antes de que su madre fuese deportada.Según un estudio de la organización Human Impact Partners, durante el pasado año fiscal 2012, hasta 152.426 niños nacidos en EE.UU. se vieron afectados por la deportación de alguno de sus padres, y se calcula que alrededor de 4,5 millones de niños ciudadanos siguen residiendo en EE.UU. con al menos uno de sus padres indocumentados."Mi padre se enfrenta a un proceso de deportación desde hace dos años, cuando un día llegaron agentes a casa y se lo llevaron esposado como a un criminal", explicó a Efe Salvador Rojas, un adolescente de 14 años que hoy mismo se desplazó junto a otros siete jóvenes a Washington para explicar cuál es su situación a los congresistas."Ha sido un viaje muy largo, pero vale la pena porque es bueno que los legisladores escuchen historias de los niños chiquitos, y que vean cómo sufrimos", indicó Rojas, en referencia al trayecto que les ha llevado desde Wisconsin (donde residen) hasta la capital.El grupo entero ha mantenido encuentros en Washington con los senadores de su estado Ron Johnson (republicano) y Tammy Baldwin (demócrata), así como con el representante por Wisconsin y excandidato vicepresidencial, Paul Ryan.Más allá de acciones como ésta, para defender los derechos y alzar la voz sobre la situación que viven estos pequeños -tanto de aquellos cuyos padres ya han sido deportados como de los que están en proceso de serlo- se ha creado "Children's campaign", una iniciativa comprometida con la defensa del eslabón más débil del debate migratorio."Algunos de los niños se marcharon con sus padres cuando éstos fueron deportados, otros se quedaron aquí con el padre que no fue deportado o con algún familiar y otros, sencillamente, se quedaron desamparados, como huérfanos", apuntó a Efe Ema Lozano, una de las portavoces de la campaña."Estos niños exigen sus derechos como ciudadanos, porque lo son, y piden poder regresar junto a sus padres", destacó la activista, quien consideró un imperativo que la reforma migratoria contemple el "derecho al retorno" de aquellas personas que ya fueron deportadas.Otro de los jóvenes que pasa por esta situación es Isidro Espinal, un adolescente nacido en Chicago que vive en Michoacán (México) desde 2009."Engañaron a mi padre con un permiso falso de trabajo, y el juez ordenó deportar tanto a mi padre como a mi madre. Mi hermana pequeña y yo no teníamos con quién quedarnos, así que nos fuimos con ellos", explicó en una entrevista con Efe."Al principio lo pasé mal, ya que en la escuela me hacían burla porque no hablaba muy bien español", recordó Espinal, quien, aunque aseguró que ahora ha "mejorado" su español y ya nadie se burla de él, su deseo es "regresar a mi país para estudiar y tener un futuro mejor".Junto a Isidro, Fátima Suárez, de 12 años y nacida en San Luis (Misuri), compartió sus vivencias con Efe: "Desde que me marché a México con ocho años no he tenido contacto con mis amigos de San Luis. Me ha cambiado la vida por completo", explicó la joven, quien portaba un broche con las banderas de EE.UU. y México.Casos como los de Saúl, Salvador, Isidro o Fátima son cada vez más comunes, la voz de una generación de jóvenes ciudadanos estadounidenses que se ven privados de poder vivir en el país que les vio nacer y para quienes, de momento, la reforma migratoria no aporta ninguna solución.

Más noticias

0 Comentarios