Duelo por la niña de origen puertorriqueño y maestra latina que murieron en la matanza en EEUU

Ana Grace Márquez, la nieta de una hermana del alcalde de la localidad de Maunabo, y la maestra Victoria Soto, quien murió al defender a sus alumnos.

Los puertorriqueños se despertaron consternados al confirmarse el origen boricua de uno de los fallecidos en la matanza de Connecticut, la nieta de una hermana del alcalde de la localidad de Maunabo, Jorge Márquez.

La edición en internet del periódico El Nuevo Día recoge las palabras de dolor de Elba Iris Márquez, abuela de Ana Grace Márquez, de siete años, una de las víctimas de la matanza del viernes en Estados Unidos.

"Yo quiero pensar que esto no me está pasando a mí", lamentó entre llantos Grace Márquez desde su residencia de Maunabo, localidad de la costa sur de la isla caribeña.

"Si mis amistades no lo creen, cómo lo voy a creer yo. Es un dolor muy grande. Y yo no poder estar con mis hijas", señaló la abuela de la niña puertorriqueña.

El alcalde de Maunabo confirmó la identidad de su familiar fallecida, noticia que dijo le notificaron telefónicamente los padres de la pequeña desde Estados Unidos.

"Era una 'niñita'. Apenas cumplía siete añitos ahora", dijo Márquez, en compañía de la abuela de la fallecida.

Por otra parte, cientos de personas se congregaron en la noche del sábado en Stratford (Connecticut) en una vigilia en memoria de la maestra Victoria Soto, muerta en el ataque a la escuela de Newtown mientras defendía a los alumnos.

Los asistentes, muchos con velas, se congregaron en el instituto de enseñanza media de Stratford (a 38 kilómetros de Newtown) junto con algunos miembros de la familia de Soto, mientras se interpretaron himnos religiosos.

Tras la ceremonia, los asistentes dejaron sus velas en torno a un improvisado altar en homenaje a la fallecida.

Vicky Soto, de 27 años, ha sido calificada por testigos del tiroteo como una auténtica heroína de la tragedia, que causó la muerte a veinte niños y seis adultos, y tras la cual el autor se suicidó.

Al oír los disparos, esta maestra de primer curso pidió a los niños de su clase que se escondieran en un armario y ella se colocó fuera protegiendo la puerta con su propio cuerpo, por lo que acabó quedando cara a cara con el asesino.

"Estoy orgulloso de que Vicky tuvo el instinto de proteger a sus niños", declaró su primo, Jim Wiltsie.

Varios miembros de su familia han explicado a la prensa que Vicky Soto decidió que quería ser maestra desde que era una niña pequeña, por lo que trabajar en una escuela primaria había supuesto la culminación del sueño de su vida.

Soto era profesora en la escuela Sandy Hook desde hacía cinco años, y en ese tiempo se había convertido -pese a su juventud- en una de las docentes más queridas del centro.

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