La guerra, una necesidad del poder

La manera en que las potencias fabrican armas que sin duda rebasan los límites de la imaginación, se debe al poder económico y político que les produce la satisfacción de dominar a las naciones pequeñas o débiles en materia de guerra.

Así tenemos el ejemplo de Estados Unidos, cuya venta de armas en el mercado de manera legal le permite colocar el armamento que mantiene funcionando el gran negocio de muchos que se han hecho millonarios, conforme a los mínimos requisitos para su compra.

Pues de acuerdo con investigaciones y datos periodísticos en los estados de Arizona, Nuevo México y Texas, basta con ser ciudadano americano o residente, con una copia de su Seguro Social y sin antecedentes penales, puede adquirir mediante un simple formato de compra venta armas de todo tipo incluyendo la AK 47, metralla favorita de los narcotraficantes, así de simple y con la limitante ridícula de que debe esperar cinco días para volver a comprar.

Así es como podemos apreciar de entrada, que es falso que el gobierno norteamericano tenga el deseo de establecer la paz y por otra parte que desea colaborar con México en su combate contra el crimen organizado.

Pero volviendo al tema de la guerra, se puede interpretar de muchas maneras, tenemos la de los partidos políticos en nuestro país, la guerra perversa de odio y discriminación entre los que se creen iluminados por Dios y utilizando su nombre siguen causando muerte, las familias desintegradas por el alcoholismo y las drogas, la modificación de la conducta que ocasiona agresiones impredecibles, tanto en la motivación como en intensidad lesionante, la psicosis maniaco depresiva que produce la ingobernabilidad y descomposición social que origina los cambios sociales, como la promiscuidad, atentado a la autoridad, rebelión, abuso deshonesto, el egocentrismo, la desconfianza y el autoritarismo.

La guerra en el mundo no ha cesado desde la existencia de la humanidad, estamos destinados a la destrucción del hombre por el hombre. En nuestro país continúa la desigualdad social que nos distingue en el mundo, con un censo de mayoría de marginados y pobres, que según los analistas de la personalidad nos indican que están resentidos y cuya venganza se deja sentir en la delincuencia y violencia de alto riesgo.

México está bañado de sangre por la traición política y la ausencia de autoridad, por la corrupción que domina las más altas esferas del poder. En Egipto, les pasó lo mismo que a nosotros en 1917, acaban de derrumbar al dictador, sin embargo todo parece indicar que el sistema prevalecerá dominado por los mismos.

Finalmente cabe resaltar la reunión que sostuvieron los presidentes de México y Estados Unidos en días pasados, donde se tocó el tema de las armas que Estados Unidos vende y que utiliza el crimen organizado, bajo la premisa de que ambos gobiernos se unen en la lucha, se percibe la demagogia y la mentira al pretender hacer creer que el combate al crimen organizado es real, toda vez que el gran negocio forma parte de la gran economía de ese país.

La guerra sigue su rumbo sin que nada la pueda detener, pues llegará sin duda el momento, en que las propias armas nos destruirán. El odio, el rencor, la venganza, la esquizofrenia, la soberbia y el poder mal encausado, son los rasgos distintivos de los gobernantes tras un rostro que en apariencia es bondadoso y justiciero. abogadomolinar@gmail.com

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