Quedaban poco más de veinte minutos de juego en la gran final en Yokohama y el cero a cero entre Corinthians y el inglés Chelsea parecía que nos llevaba indefectiblemente al alargue. Sin embargo el oportunismo del peruano Paolo Guerrero desató la euforia y consagró por segunda vez al Timao como mejor club del mundo.
"Siempre soñé con campeonar y anotar. Este título va para la afición del Corinthians que llegó de tan lejos para alentarnos y para mi país", señaló Paolo emocionado con el torso desnudo y una bandera peruana sobre sus hombros.
El peruano fue el más ovacionado por la torcida del Corinthians. Ya había marcado el tanto de la victoria en semifinales contra el equipo egipcio Al Ahly. A fuerza de goles, el delantero limeño de 28 años y 1,85m, ex Bayern Munich y más conocido como "Depredador" fue elegido además como uno de los tres mejores del certamen. "Estoy muy feliz. Muy feliz – repetía emocionado a la cadena Fox- Este título es producto de mucho trabajo, de un gran grupo del que que estoy ogulloso.
A mis compañeros les dedico este trofeo", señalaba el goleador del partido con la distinción en sus manos.
La ex figura del Bayern, criado en las huestes de Alianza Lima y referente y figura de la selección de su país, fue determinante en la final. Dejo todo en la cancha, corrió y peleó cada pelota como si fuera la última y además fue oportuno en el gol de la victoria tras recibir un rebote del arquero Czech para mandar la pelota adentro y desatar la gloria en el equipo brasileño.
Coritnhians consiguió su segunda copa en el mundial de clubes, logro que comparte nada más que con el poderoso Barcelona y volvió a dar la vuelta olímpica tras doce años.
Es momento de festejo y celebración en el Timao. Es momento de gloria y emoción para Paolo Guerrero. Y de mucha alegría por el sueño cumplido para el enorme goleador que además de quedar en la historia del equipo brasileño, dejó bien alto el nombre de su país.
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