El fútbol es esperanza en el gueto de Kayelitsha

"El fútbol nos hace que no pensemos en ser delincuentes". Bulelani Gogo tiene 18 años y es portero de un equipo llamado City Star Collection, en Kayelisha, el segundo gueto más poblado de Sudáfrica, a unos 40 km de Ciudad del Cabo.

"El fútbol nos hace que no pensemos en ser delincuentes". Bulelani Gogo tiene 18 años y es portero de un equipo llamado City Star Collection, en Kayelisha, el segundo gueto más poblado de Sudáfrica, a unos 40 km de Ciudad del Cabo.La violencia y la delincuencia forman parte del devenir diario en este 'township' de unos 2 millones de habitantes, sólo superado por los cuatro millones de Soweto, el gueto de las afueras de Johannesburgo."Aquí el crimen forma parte de nuestro día a día. Yo he visto de todo. A usted no le puede pasar nada porque está conmigo, pero si estuviera solo podría ser asaltado rápidamente", añade Gogo.Pocos minutos después, se acerca un oficial de policía, con una recomendación clara. "Le aconsejo que no se aleje de mi vista, ya que este lugar es peligroso", advierte.En Kayelitsha, que quiere decir "Casa Nueva" en lengua Xhosa, la etnia de Nelson Mandela, el fútbol se ha convertido en una esperanza. Todos los niños sueñan con ser futbolistas."No tengo televisión en casa, pero estoy seguro de que nuestra selección va a ganar la Copa del Mundo y yo lo veré en el bar de aquella esquina", afirma Ntozoko Nongomaza, con sus apenas 8 años, señalando un destartalado establecimiento repleto de colores en sus paredes.Ntozoko sueña con ser futbolista del Barcelona. "Es mi equipo preferido. Aquí todos son hinchas del Kaizer Chiefs (equipo de Johannesburgo), y a mí también me gusta, pero mi verdadero equipo es el Barcelona", señala.Las ilusiones del pequeño no cambian cuando hablan sus amigos Thando Meshobile o Yandisa Nomaduka. El fútbol es su pasión.Oupa Masondo se encarga de fabricar rejas para las casas y evitar robos. Con su pendiente en la oreja y una mirada que emana seguridad en sí mismo, parece conocer todo sobre Harare, el vecindario de Kayelitsha, donde se ha instalado un proyecto futbolístico para que los jóvenes driblen a la delincuencia."Donde ahora se ha construido este campo de hierba artificial había hasta hace unos meses un solar, que era el mayor lugar de delincuencia de Harare. Estaba en el camino a la estación de tren y los robos, violaciones y ataques eran frecuentes", afirma Masondo, de 36 años.El comité organizador del Mundial-2010, diversos organismos públicos, la FIFA y patrocinadores abrieron un centro, dentro de un proyecto llamado "The Football for Hope" (El fútbol para la esperanza), que cuenta con 20 centros parecidos en el mundo.Por él pasan los niños de 30 escuelas del vecindario para practicar actividades que los alejen de la violencia que contemplan cada día y de paso instruirles sobre los riesgos del SIDA, que se ha extendido de forma alarmante en el gueto.Gcina Mondi, apodado 'GC', es uno de los instructores de este proyecto. "Tratamos de mostrar a los niños que hay otras cosas en el mundo además de la violencia y que el fútbol y otros quehaceres los pueden sacar de ese mundo", afirma.Sinokazi Sikithi, de apenas 13 años, es una las muchas niñas que acuden a este centro. "Nos gusta mucho el fútbol. Nos permite estar alejadas de muchos peligros. En este gueto te pueden atacar o robar", afirma la pequeña, a cuya hermana de 15 años la violaron el pasado agosto. "No hacía más que llorar", dice."Ibhola ithemba", el fútbol es esperanza en idioma zulú. Y los niños de Kayelitsha tratan de aferrarse a él, para escapar de un entorno difícil.

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