Un faquir brasileño que se gana la vida en Buenos Aires

Marcos Antonio da Luz tiene 34 años y desde hace ocho años se gana la vida haciendo espectáculos de faquir frente a decenas de porteños que miran temerosos cómo el hombre se acuesta a diario sobre afilados vidrios esparcidos sobre la calle peatonal Florida de Buenos Aires.

Marcos Antonio da Luz tiene 34 años y desde hace ocho años se gana la vida haciendo espectáculos de faquir frente a decenas de porteños que miran temerosos cómo el hombre se acuesta a diario sobre afilados vidrios esparcidos sobre la calle peatonal Florida de Buenos Aires."Al principio me lastimaba. Me he cortado varias veces, pero con el tiempo me di cuenta de cómo hacerlo", comentó este martes a AFP Marcos Antonio, tras caminar y acostarse con los pies y el torso desnudos sobre penetrantes fragmentos de botellas.El 'Faquir de Florida' -que nació en Santa Catarina y llegó a Buenos Aires tras una argentina con la que tuvo un hijo- contó que heredó de su padrastro el gusto por este oficio."Yo era un chico de la calle y fui adoptado por un señor que trabajaba de faquir en un circo. Cuando yo tenía 15 años él se retiró y me enseñó. Desde entonces vivo de hacer espectáculos en la vía pública, primero fue en Río de Janeiro o Sao Paulo y luego en Buenos Aires", afirmó en español.Marcos Antonio es consciente de que produce cierto escalofrío entre el público cuando les muestra los trozos de vidrio sobre los que se recuesta, incluso con varios kilos sobre su espalda para hacer mayor presión.Todos los veranos, entretiene con un 'show' callejero de tres horas a los miles de turistas que visitan Mar del Plata, el balneario más importante de Argentina, 400 kilómetros al sur de Buenos Aires."La calle te enseña, es la mejor facultad para la vida", filosofa el hombre y asegura que los bonaerenses son agradecidos con las propinas. "Me pusieron hasta un billete de 100 pesos" (unos 20 euros).

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