Más expendios de alcohol implican mayor violencia vecinal

Mayores expendios de alcohol en un vecindario, equivale a mayores brotes de violencia, y las mayores tasas de ataques se vinculan con la presencia de sitios con indiscriminado servicio de alcoholes.

Más expendios de alcohol implican mayor violencia vecinal Más expendios de alcohol implican mayor violencia vecinal

Más expendios de alcohol implican mayor violencia vecinal

Mayores expendios de alcohol en un vecindario, equivale a mayores brotes de violencia, y las mayores tasas de ataques se vinculan con la presencia de sitios con indiscriminado servicio de alcoholes, según nueva investigación divulgada el 21 de febrero a cargo de 2 profesores de la Indiana University.

Sirviéndose de estadísticas de criminalidad y de datos sobre permisos para venta de alcohol en Cincinnati, Ohio, para examinar la relación espacial entre densidad de expendios de alcohol y densidad de ataques, el profesor William Alex Pridemore del Department of Criminal Justice, y el Profr. Tony Grubesic del Department of GeograpHY se encontraron con que la desmedida autorización a expendios de alcoholes se relacionaba con ¼ de los ataques 1/3 de los ataques agravados.

Estos hallazgos se dieron a conocer resumidamente este lunes ante la prensa con el título de “Usando sistemas de información geográfica y análisis espacial para la mejor comprensión de los patrones y causas de la violencia” y fueron presentados como parte de la sesión anual del 18-22 de febrero de la American Association for the Advancement of Science en San Diego, California.

“Una excesiva concentración de expendios de alcohol en un área implica mayor accesibilidad de los vecinos a un tóxico”, Pridemore dijo. “Y de suma importancia, los expendios representan sitios de conflicto por sí mismos. Las tiendas de conveniencia con permiso para vender alcohol pudieran ser ciertamente problemáticas, porque no sólo son frecuentadas para adquirir alcohol, sino que por ser centros de reunión, con nulo control social.”

Partiendo de series diversas de modelos de regresión espacial, los investigadores hallaron que abrir un expendio de alcohol por milla cuadrada fomentaría 2.3 más ataques, y 0.6 más ataques agravados por milla cuadrada. Los incrementos en la violencia asociados a los restaurantes y bares fueron menores, pero de relevancia estadística, con 1.15 más ataques, por 1 restaurante por milla cuadrada, y 1.35 más ataques por 1 bar por milla cuadrada.

“Cabría esperar una reducción de ¼ de los ataques y 1/3 de ataques agravados, si se clausuraran los expendios en la muestra de estudio”, observó Grubesic. “Estas son reducciones sustanciales y revelan a las claras el impacto de la densidad de expendios en la densidad de ataques en nuestra muestra”.

El estudio examinó 302 grupos de cuadras comprendidas en Cincinnati, cada grupo de cuadras englobando 1,000 residentes. Los grupos de cuadras son subdivisiones de registros estadísticos y representan la unidad de medición más reducida para el análisis socioeconómico al servirse de datos del Census Bureau.

Las estadísticas de enero a junio del 2008 proporcionadas por el Cincinnati Police Department dieron cuenta de 2,298 ataques y de 478 ataques agravados ocurridos en el área estudiada en aquel entonces. La ubicación de tales ilícitos fue cuidadosamente indicada. Los investigadores, mediante datos de la Ohio Division of Liquor Control de Hamilton, Ohio, se valieron de las técnicas de agregación de datos tales como 638 expendios de alcohol en el vecindario. El promedio de ataques fue de 69 por milla cuadrada, y la densidad de expendios por milla cuadrada era de 20.

Los estudiosos señalaron las posibles implicaciones de la investigación lo mismo en términos legislativos que criminológicos. Pridemore dijo que estudios ecológicos del alcohol y violencia, similares al efectuado por él, si bien han sido frecuentes en publicaciones de salud pública, geografía y epidemiología, son escasos en los de criminología.

“Creemos que los expendios de alcohol, como fuentes de variación a nivel comunidad en los niveles de violencia interpersonal, merecen mayor atención en la literatura especializada en criminología”, dijo. “La naturaleza de nuestros hallazgos debiera estimular dichas investigaciones sobre la naturaleza de la asociación ecológica entre alcohol, violencia y otras consecuencias nefastas en nuestro entorno”.

Grubesic afirmó que las explicaciones para teorías ecológicas del crimen, como eficacia colectiva, desorganización social y cohesión social se apoyan en elementos como pobreza, diversidad étnica, movilidad residencial, anonimato de los integrantes de una comunidad y deseo de intervenir por el prójimo, son difíciles de subsanar mediante política pública. No es el caso de la densidad de expendios de alcohol, dijo él.

“La densidad de expendios, por otro lado, es mucho más permeable a los cambios legislativos”, recalcó Grubesic. “A diferencia de otros rasgos comunitarios en apariencia, y con frecuencia inabordables, la regulación de la densidad de expendios, y el manejo de los mismos, puede expeditamente efectuarse mediante comités de permisos, leyes y agencias gubernamentales a cargo del uso de suelo”.        

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