Los estadounidenses viven con terror y delicia las desgracias de Tiger Woods

Las desventuras del célebre golfista Tiger Woods se inscriben en una larga serie de escándalos que cada tanto afectan a celebridades y políticos en Estados Unidos, donde la opinión pública observa con indignación o deleite las vicisitudes de sus íconos.

Las desventuras del célebre golfista Tiger Woods se inscriben en una larga serie de escándalos que cada tanto afectan a celebridades y políticos en Estados Unidos, donde la opinión pública observa con indignación o deleite las vicisitudes de sus íconos.A partir de aquel fin de semana de fines de noviembre cuando la 4x4 del multimillonario deportista de 33 años se estrelló contra un árbol bajo los supuestos golpes con un palo de golf de su abandonada esposa, cada día surgen nuevas revelaciones sobre las presuntas relaciones no desmentidas del campeón con Rachel, Jaimee, Loredana...Al día de hoy, una docena de camareras y estrellas porno pueblan lo que la prensa sensacionalista, la prensa en general e internet llaman "el harén" de Tiger Woods.El ganador de 14 torneos mayores, padre de familia discreto y primer deportista multimillonario anunció el viernes la suspensión de su carrera por un tiempo, para convertirse en "mejor esposo".Algunos de sus patrocinadores, como ATT y Gatorade, dieron un paso al costado, el primero anunciando el sábado una "revaluación de su patrocinio" y el segundo renunciando al lanzamiento de una bebida con el nombre del golfista.La marca de afeitadoras Gillette anunció el sábado que pretendía "sostener su deseo de intimidad (de Woods) limitando su papel en los programas de marketing" del grupo."Las actividades vergonzosas de Tiger deberían ser castigadas", titulaba el viernes el Daily News, mientras que un cronista de CBS, Gregg Doyel, ironizaba sobre el interés hipócrita y ávido de los estadounidenses por la caída de una leyenda."Se trata de Tiger Woods, íel deportista más famoso del mundo! Debe interesarme la elección de su palo de golf al enfrentar un hoyo... ¿y no la voracidad de su apetito sexual?", escribió este periodista deportivo.Los norteamericanos no fueron privados de escándalos morales estos últimos años, desde las confesiones del precandidato demócrata a la presidencia John Edwards, que reconoció una relación adúltera frente a su esposa enferma de cáncer, al divorcio anunciado esta semana de un gobernador conservador de Carolina del Norte (sureste), Mark Sanford, que fue sorprendido con una amante argentina.En 2008, la revelación de que el gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, había sido cliente de una red de prostitución, desencadenó una ola de indignación que le costó su puesto. Un senador republicano, Larry Craig, fustigado por su conducta lúbrica en un baño de aeropuerto un año atrás, logró por su parte mantener sus funciones.En 1998, el presidente Bill Clinton estuvo a punto de ser destituido por una aventura con una joven pasante en la Casa Blanca, Monica Lewinsky.Los estadounidenses, cuyos valores morales llenos de puritanismo exigen que los políticos sean irreprochables en su vida privada y ya no se sorprenden de las indiscreciones de las estrellas y del "show business", parecían hasta ahora cerrar sus ojos frente a sus deportistas.Pero el peso creciente de los patrocinadores, la rapidez de la difusión de la información en internet y la imagen modelo que asumen cada vez más estos deportistas parece haber cambiado la mentalidad.El óctuple campeón olímpico de natación en Pekín, Michael Phelps, tuvo esa experiencia en febrero, cuando fue visto en una foto fumando cannabis y fue reprendido por sus patrocinadores."Pero verán, los estadounidenses olvidan rápidamente", asegura Karla Graham, una directora de marketing de 51 años, que reconoce no poder dejar de seguir la historia de Tiger Woods.

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