El esplendor y ocaso de las palmeras en flor del parque Flamengo de Rio

Plantadas hace cincuenta años en el parque Flamengo de Rio de Janeiro, con la célebre montaña del Pan de Azúcar al fondo, un abanico de imponentes palmeras ofrece un espectáculo único y efímero: han florecido por primera vez en su vida... y también comenzó su agonía.

Plantadas hace cincuenta años en el parque Flamengo de Rio de Janeiro, con la célebre montaña del Pan de Azúcar al fondo, un abanico de imponentes palmeras ofrece un espectáculo único y efímero: han florecido por primera vez en su vida... y también comenzó su agonía.En el año en que Brasil celebra el centenario del nacimiento del paisajista y pintor Roberto Burle Marx, la naturaleza le ha hecho el más bello homenaje a este hombre, que tiene entre sus principales obras este parque del centro de la turística ciudad brasileña.Doce palmeras "Corypha umbraculifera", más conocidas como "Palmera Grande de Ceilán o Talipot", que pueden llegar hasta 25 metros de altura, han florecido al mismo tiempo.Las palmeras despliegan sus flores en racimo, como pequeñas perlas, que forman un llamativo ramo amarillo pálido de ocho metros de alto y que, cuando caen, crean una tupida alfombra a su alrededor.La vida de estos árboles varía entre 50 y 80 años. Pero tras florecer, proceso en el que permanecen de cuatro a seis meses, pierden sus pesadas hojas y se secan."A Roberto (Burle Marx) le gustaba mucho esta especie de palmera originaria del sur de la India y de Sri Lanka. Cuando le preguntamos por qué había elegido una especie que él nunca vería florecer, respondió que era un regalo para las futuras generaciones", explicó a la prensa Roberto Dias, quien fue alumno del famoso paisajista.Dias recuerda que una semana después de la muerte de Burle Marx, en agosto de 1994, una de esas palmeras floreció en el jardín del paisajista.En 1965 Burle Marx plantó 17.000 especies de plantas, brasileñas y extranjeras, en este parque que se extiende por 120 hectáreas, una parte conquistada el agua de la bahía.Hoy solo sobreviven 9.500 de las especies plantadas, explica la paisajista Denise Pinheiro. Unos 2.600 árboles ya murieron o fueron sacrificados por enfermedades, dijo a la prensa David Lessa, director de la Fundación Parques y Jardines de Rio. El responsable se comprometió a revitalizar el parque en 2010, a un costo de 150.000 dólares.La alcaldía de la turística ciudad no ha decidido todavía si las palmeras serán reemplazadas, ya que aparentemente no existen viveros de esta especie el país.Hasta su muerte, Burle Marx dejó un legado de más de 2.000 proyectos caracterizados por su originalidad y modernidad y algunas de sus obras más importantes están en la capital, Brasilia.

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