Estado de emergencia en sur de Perú por protestas por mayor presupuesto

Un ambiente de tensión se vive este miércoles en la provincia surandina de Abancay, donde el gobierno peruano decretó el estado de emergencia y control militar para frenar protestas, al iniciarse una huelga indefinida en esta región que reclama un aumento de presupuesto.

Un ambiente de tensión se vive este miércoles en la provincia surandina de Abancay, donde el gobierno peruano decretó el estado de emergencia y control militar para frenar protestas, al iniciarse una huelga indefinida en esta región que reclama un aumento de presupuesto.Pese a la medida gubernamental, la paralización se cumple con el cierre de los mercados y una notoria restricción en el transporte público en las calles de Abancay, ciudad de 50.000 habitantes, capital del departamento de Apurímac, uno de los más pobres de Perú."Nosotros no tenemos miedo y vamos a seguir luchando porque lo que pedimos es justo", dijo a la AFP Rosario Medrano, que integra la dirigencia del Frente de Defensa de los Intereses de Apurímac, 450 km al sudeste de Lima.Vehículos policiales patrullan la ciudad en previsión de desórdenes, a los que se han sumado efectivos del ejército que resguardan locales de las empresas públicas de servicios esenciales, como energía eléctrica, informaron medios de prensa regionales.El primer ministro Javier Velásquez admitió que "hay una tensa calma y los mercados están cerrados por temor" a la vez que acusó a un "grupo de dirigentes extremistas" de convocar a la huelga movidos, según dijo, por "intereses políticos".El estado de emergencia, que regirá por 60 días, dispone que el control de esa provincia estará a cargo de la policía con el apoyo de las fuerzas armadas, según un decreto publicado en la gaceta oficial.Su aplicación implica la suspensión de derechos constitucionales como la libertad y seguridad individuales, la inviolabilidad del domicilio, así como los derechos de reunión y de libre tránsito.El gobierno argumentó que se decretó la emergencia al haberse producido desórdenes callejeros en días pasados y ante la inminencia de acciones similares.El pasado 20 de noviembre, al menos 39 personas resultaron heridas, 17 de ellas policías, en un enfrentamiento entre agentes de seguridad y pobladores de Abancay durante una huelga que duró 12 días.El Frente de Defensa reclama al gobierno central una asignación adicional de 40 millones de soles (13 millones de dólares) en el presupuesto de 2010, fijado en 132 millones de soles (45 millones de dólares), y además pide que se realice un reparto equitativo entre las siete provincias de Apurímac.El presidente de esa región, David Salazar, es acusado de otorgar casi la mitad del presupuesto a la provincia de Andahuaylas, que tiene una histórica rivalidad con Abancay desde hace más de 200 años.El primer ministro Velázquez dijo que el martes se reunió con los alcaldes regionales y que se llegó a acuerdos concretos sobre mayores recursos, pero que no fueron aceptados por el frente de defensa, que ratificó la huelga."Ha sido un diálogo sin resultados", señaló Rosario Medrano, quien aseguró que se adoptarán otras medidas de lucha ante la emergencia decretada para no caer en lo que consideró como "una provocación del gobierno".El gobierno teme que la huelga pueda afectar la actividad de una veintena de proyectos mineros de metales preciosos en Apurímac, que se desarrollan con capitales extranjeros.

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