La Tokyo Designers Week busca un nuevo hogar y un día a día más lúdico

Pérgolas musicales, habitaciones movedizas o sofás mecedora se dan cita en la Tokyo Designers Week 2012, una cita que ha irrumpido en la capital nipona con la idea de reinventar el hogar con el arte y la tecnología e integrar lo lúdico en lo cotidiano.

Pérgolas musicales, habitaciones movedizas o sofás mecedora se dan cita en la Tokyo Designers Week 2012, una cita que ha irrumpido en la capital nipona con la idea de reinventar el hogar con el arte y la tecnología e integrar lo lúdico en lo cotidiano.Las propuestas para resolver los desafíos que plantea la falta de espacio en una vivienda, problema acuciante en un país tan poblado y con escaso suelo urbanizable como Japón, copan parte importante de la muestra, que espera recibir unos 100.000 visitantes de aquí a su clausura, el próximo 5 de noviembre.Ya sea a nivel arquitectónico o de diseño de interior, la cita tokiota de este año depara soluciones sugerentes y atractivas, como el proyecto "barcode room" de Studio_01.Se trata de amplios módulos que actúan como tabiques y al mismo tiempo integran muebles -desde una mesa de comedor hasta estanterías o camas-, con la particularidad de que estas "paredes" son móviles, lo que permite mutar el espacio de una habitación según la ocasión.Según se coloquen uno puede comer con amigos, relajarse solo o hasta convertir la casa en un pequeño cineclub si se le incorpora un proyector, explican a Efe los dos creadores que integran Studio_01, el nipón Akinori Hamada y el estadounidense Alex Knezo.Aunque solo llevan un año en funcionamiento, han firmado ya un proyecto para participar en un dinámico y atractivo espacio multiuso realizado casi íntegramente en madera en la ciudad de Toyama (oeste de Japón).También hay fórmulas alocadas como "Skip! Skip! Tables!", ideada por dos estudiantes del Instituto Tecnológico de Tokio que multiplican y fragmentan el espacio de un cuarto con infinidad de mesas de distintas alturas, como si se tratara de un dibujo de Escher.Maximizar los usos del mobiliario infantil es el objetivo de la arquitecta nipona Kaori Shikichi, que en su "Kids nest" muestra un pupitre y una mesa que se transforman en un espacio de lectura o en una "base secreta" para los más pequeños.En la cita tokiota participa también la firma japonesa Perhe Design con su "Family rocking sofa", un diván-mecedora que se puede desacoplar en tres piezas, una de las cuales se convierte en un caballito balancín.La idea de que este concepto de "juego" esté presente en la vida diaria la lleva al extremo un grupo de estudiantes de la Universidad Industrial de Kyushu, que ha llevado al evento una pérgola o garita de madera reconvertida en un enorme instrumento musical, ya que sus paredes integran xilófonos, maracas y tambores.En la capital nipona han aterrizado también varios diseñadores españoles con motivo de la cita para participar en una serie de seminarios organizados por la Oficina Comercial de Tokio.Entre ellos se cuenta el valenciano Miguel Herranz, que ha detallado para el público asistente su proceso creativo "de no metodología", método anárquico-analítico a partir de una "nebulosa de conceptos" en la que siempre hay referencias a la industria, la sociedad y la cultura.También el arquitecto Luis Vidal ha presentado algunos de sus últimos trabajos en materia de diseño industrial, como "Mood", una sofisticada línea de grifería que incorpora un indicador que muestra en tiempo real el consumo de agua para concienciar sobre el despilfarro.Vidal considera que, además de aportar "una limpieza necesaria en el sector en cuanto a cosas que no aportaban valor", y ayudar "a enfatizar la calidad", la crisis actual ha supuesto que en el mundo del diseño "se pongan en valor cuestiones que antes se ignoraban, como el ser responsable a nivel económico, social y medioambiental".Lo medioambiental está también en otros productos vistos en esta semana del diseño, desde los bolsos del colectivo nipón Semi fabricados con material desechado, hasta "SodaStream Source", del suizo Yves Béhar, aparato que hace soda y refrescos con agua del grifo y permite ahorrar 550 botellas de plástico al año por familia. Andrés Sánchez Braun

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