Las obras de Miró abren debate sobre qué es patrimonio nacional en Portugal

La subasta, por ahora cancelada, de 85 obras de Joan Miró en manos del Estado portugués ha abierto el debate en el país sobre qué es realmente patrimonio nacional y hasta qué punto es lícito venderlo en un contexto de crisis como el actual.

La subasta, por ahora cancelada, de 85 obras de Joan Miró en manos del Estado portugués ha abierto el debate en el país sobre qué es realmente patrimonio nacional y hasta qué punto es lícito venderlo en un contexto de crisis como el actual.El Gobierno se muestra sorprendido por el revuelo generado con esta venta en las últimas semanas y ya ha admitido que no se trata de una "prioridad", mientras que movimientos cívicos y partidos de izquierda califican de "expolio" la operación, máxime cuando las piezas ni siquiera han sido expuestas en suelo luso.Incluso la Justicia ha abonado el terreno para propagar la discusión. El Tribunal competente rechazó este martes suspender cautelarmente la subasta, en contra del criterio de la Fiscalía, y adujo que el acervo con la firma del artista catalán no era propiedad del Estado, y por tanto no es patrimonio nacional, sino de dos sociedades públicas.La decisión de colocar las obras en el mercado "no fue tomada por el Estado, sino por el consejo de administración" de una de esas firmas, "un acto de gestión que no puede ser imputado" directamente al Ministerio responsable, según el magistrado.La valiosa colección de Miró se encuentra en todo caso en manos del Estado luso desde 2008, cuando el Banco Portugués de Negocios (BPN) fue nacionalizado debido al riesgo de quiebra.El BPN había comprado dos años antes a un conocido coleccionista japonés las 85 piezas -todo cuadros, a excepción de una única escultura-, y su abrupta caída acabó sacando a la luz un "agujero" de miles de millones de euros pagados por el erario público.A pesar de tratarse de una de las colecciones del artista catalán más completas, nunca ha llegado a ser expuesta en Portugal, donde pasó cinco años en las reservas de un banco estatal luso, a la espera de conocer su futuro."Es un ultraje", aseveró en declaraciones a Efe el galerista Carlos Cabral Nunes, impulsor de la campaña de recogida de firmas lanzada en internet contra la operación, el cual ya lleva más de 9.600 apoyos.En su opinión, el caso del lote del artista catalán es relevante, en la medida en que puede "abrir la caja de pandora" y dar pie a que "gobiernos que sólo duran años acaben vendiendo patrimonio que existía antes de haber nacido"."Cualquier país en crisis puede mirar a sus colecciones como activos financieros, y eso desde el punto de vista de la civilización occidental puede suponer el principio del fin", alertó Cabral Nunes.Sus advertencias recuerdan otros casos ocurridos en otros puntos del globo, uno de los más recientes en Detroit (EE.UU.), ciudad que cayó en la bancarrota y que ha llegado a plantear la venta de museos y otros enclaves culturales."Como portugués, me parece una gran humillación esta venta de la obra de Miró. Los 35 millones de euros (47 millones de dólares) que pretenden recaudar son calderilla en comparación con la deuda pública lusa -equivalente a más de 200.000 millones de euros (280.000 millones de dólares)-. Es una cosa que no ha ocurrido nunca en democracia, sólo en dictaduras", sentenció.El Ejecutivo luso, liderado por el primer ministro Pedro Passos Coelho, por su parte, se ha visto sorprendido por la envergadura adquirida por el caso, aunque por el momento se mantiene en su intención de vender las obras de Miró.En el centro del huracán se encuentra el secretario de Estado de Cultura, Jorge Barreto Xavier, quien volvió a reconocer que la manutención de estas piezas no es una "prioridad" para un país que atraviesa la crisis económica más grave de su historia reciente y que continúa bajo la asistencia financiera de la UE y el FMI."Desgraciadamente, debido a la situación del país, la cultura tiene que ser solidaria en la reducción del gasto del Estado, y, si los cuadros no son vendidos, esos 36 millones tendrían que venir de algún otro sitio", señaló Barreto Xavier, quien dejó así una puerta abierta a la venta a un coleccionista privado, una vez la casa de subastas Christie's decidió suspender la puja.

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