Milos Karadaglic declara que el flamenco se hace con el estómago y va directo al alma

Quizá es que ha llegado el tiempo del renacimiento de la guitarra española o quizá es que el público detecta en su forma de tocar el amor por lo que hace, pero el hecho es que Milos Karadaglic (Montenegro, 1983) es un "superventas" por donde va: "No se por qué es, pero no puedo evitarlo", bromea.

El guitarrista montenegrino Milos Karadaglic. EFE/Archivo El guitarrista montenegrino Milos Karadaglic. EFE/Archivo

El guitarrista montenegrino Milos Karadaglic. EFE/Archivo

Quizá es que ha llegado el tiempo del renacimiento de la guitarra española o quizá es que el público detecta en su forma de tocar el amor por lo que hace, pero el hecho es que Milos Karadaglic (Montenegro, 1983) es un "superventas" por donde va: "No se por qué es, pero no puedo evitarlo", bromea."Quiero ser el mejor artista que pueda, porque tengo la fortuna de hacer lo mejor que se puede hacer en el mundo: tocar la guitarra, el instrumento más bello y delicado que existe", asegura el montenegrino en una entrevista con Efe tras haber agotado, como de costumbre, las entradas para los conciertos que acaba de ofrecer en el País Vasco (norte de España).Se fue de su país con 17 años para estudiar en el Reino Unido y obtener en la Royal Academy of Music de Londres, donde vive, su máster en interpretación; su primer disco, "Mediterráneo", lo publicó en 2011 y viaja por todo el mundo dando conciertos en "catedrales" de la clásica, como el Festival de Lucerna o el Wigmore Hall, pero afirma que su "verdadero debut" será en España el próximo mes de octubre, en el Auditorio Nacional."Tocaré la mejor pieza en el mejor sitio con la mejor orquesta. Es mi desafío, pero estoy preparado, porque tocaré con todos mis sentidos", promete.La pieza a la que se refiere es el "Concierto de Aranjuez", de Joaquín Rodrigo, la ciudad española que da título a su nuevo disco, "un homenaje a la música y los músicos que cambiaron el curso de la historia de la guitarra", es decir, él y Manuel de Falla, del que interpreta, junto a la London Philarmonic Orchestra, dirigida por Yannick Nezet-Seguin, "Homenaje"."España es el paisaje de este disco, porque toco la guitarra y amo mi instrumento más que a nada, y mi instrumento es el corazón de este país. Me gusta España y su música, su olor, su luz, el olor de la tierra, del bosque... Son como los de mi casa", explica.Nunca olvidará, después de grabar su primer disco, su viaje a Madrid a ver a su hermano Ilya y su visita a un tablao, "a uno de verdad, no a uno de turistas", advierte."Me di cuenta de que se hace con el estómago y va directa al alma. Empecé a llorar, porque era lo más hermoso que había visto nunca. Es la música que causa un efecto más fuerte en mí", subraya el artista, que se ha prometido "regalarse" tres meses sabáticos para viajar a Granada a aprender algunos de los misterios de una técnica, dice, que es completamente distinta a la suya.Él, asegura, trata de tocar también "con el estómago, no con la cabeza", y cree que "lo más importante" es sentir "cómo crece ahí y sale por tus dedos, conectando con el público".Está convencido de que "la única forma de hacer el 'Concierto de Aranjuez' es con el estómago. Es muy difícil, pero, si te decides a hacerlo, te tienes que olvidar de eso y pensar solo en la luz, el olor, el sabor, la oscuridad y en cada sentimiento".Está muy contento del resultado que él ha logrado para el disco, porque, dice, cuando lo grabó, le dio "exactamente el color que quería a cada nota"."Me siento feliz de haber tocado una música tan bella que puedo hacer llegar a los jóvenes para que la descubran, porque la guitarra es el instrumento clásico perfecto para compartir con ellos", dice.El "Concierto de Aranjuez" es el punto central del disco, pero no porque sea muy famoso, aclara, sino porque a partir de ahí se produce una revolución en la guitarra clásica en el siglo XX.El disco recoge, además de las dos obras más populares para el repertorio de guitarra, el "Concierto de Aranjuez" y "La fantasía para un gentilhombre", ambas de Rodrigo, y "Homenaje", la primera obra para guitarra de un gran compositor y la que marcó el renacimiento del instrumento, además de "Danza del Molinero", de Falla."Necesitaba presentarme como joven artista que soy y hacerlo con un repertorio que amo. 'Aranjuez' representa la conclusión de ese capítulo", añade.Con contratos firmados hasta 2017, Karadaglic asegura que, cuando toca, es "la persona más feliz del mundo" y que lo único que ambiciona "es compartir con el público" es sentimiento."Me siento muy afortunado de poder vivir tocando mi instrumento, que abre la puerta a un mundo tan grande y feliz", apostilla. Por Concha Barrigós.

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