Seis ex directivos de Siemens pagarán millones por un caso de corrupción

El gigante industrial alemán Siemens puso fin al mayor escándalo de corrupción de la historia reciente de Alemania, haciéndole pagar a nueve de sus ex dirigentes, entre ellos su último presidente, el emblemático Heinrich Von Pierer, varios millones de euros por daños y perjuicios.

El gigante industrial alemán Siemens puso fin al mayor escándalo de corrupción de la historia reciente de Alemania, haciéndole pagar a nueve de sus ex dirigentes, entre ellos su último presidente, el emblemático Heinrich Von Pierer, varios millones de euros por daños y perjuicios.Considerado durante muchos años como uno de los dirigentes más influyentes de Alemania, Von Pierer, presidente de Siemens de 1992 a 2005 y luego, hasta 2007, del consejo de vigilancia de la firma, pagará cinco millones de euros, la cifra más elevada.El sucesor de Von Pierer a la cabeza de la centenaria empresa de Múnich (sur de Alemania), Klaus Kleinfeld, despedido a causa del escándalo en 2007, tendrá que pagar por su parte dos millones de euros.Actualmente, Kleinfeld dirige el grupo de fabricación de aluminio estadounidense Alcoa.Siemens comunicó hoy que seis ex dirigentes aceptaron pagar indemnizaciones millonarias para evitar ser procesados por la justicia, sumándose a otros tres ejecutivos que habían tomado la misma decisión hace tres semanas.En cambio, otros dos ex miembros del directorio se niegan a un acuerdo amistoso, indicó la empresa.Los accionistas de Siemens deben votar el próximo 26 de enero si aceptan o rechazan los acuerdos amistosos de la empresa con sus ex dirigentes.Siemens reprocha a sus ex dirigentes de haber tolerado durante años las prácticas de corrupción que permitían al conglomerado industrial conseguir jugosos contratos internacionales.El grupo reconoció haber pagado 1,3 millones de euros en sobornos durante los últimos años, como lo hizo para obtener el contrato de telecomunicaciones de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004.Siemens ya solucionó sus problemas con las autoridades alemanas y norteamericanas pagando una multa millonaria.El escándalo de corrupción que afectó a un icono de la industria alemana, que produce desde trenes a turbinas de gas, pasando por equipos de telecomunicaciones y escáneres para los hospitales, había causado estupor en Alemania.Desde entonces, varias de las grandes empresas alemanas anunciaron que habían adoptado códigos de deontología más estrictos.El austríaco Peter Loscher, que asumió las riendas de Siemens después de la destitución de Keinfeld, tiene ahora la vía libre para seguir reestructurando al grupo.Loscher, primer presidente reclutado en el exterior de la empresa, decidió reorientar sin miramientos el grupo, vendiendo actividades consideradas como periféricas y poniendo el acento en las energías renovables o dispositivos de imágenes médicas.Los sindicatos temen que después de haber dado vuelta la página de las cajas negras, Siemens, tocada por el derrumbe mundial de la demanda industrial, lance un programa de supresión de 10.000 empleos.

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