Los deslizamientos en la costa brasileña, un proceso natural que seguirá

El desolador escenario en el municipio Angra dos Reis (sur del Estado de Rio de Janeiro), donde fallecieron 50 personas tras dos brutales deslizamientos de tierra, es sólo un caso más de un proceso natural que continuará sucediendo en la superpoblada costa serrana brasileña, dijeron expertos.

El desolador escenario en el municipio Angra dos Reis (sur del Estado de Rio de Janeiro), donde fallecieron 50 personas tras dos brutales deslizamientos de tierra, es sólo un caso más de un proceso natural que continuará sucediendo en la superpoblada costa serrana brasileña, dijeron expertos.La zona serrana del sudeste brasileño -donde hermosas elevaciones cubiertas de vegetación nativa enmarcan ensenadas y playas de agua cristalina- se convierte en un verdadero infierno en la temporada de lluvias que va de diciembre a marzo, a causa de los derrumbes de tierra e inundaciones."En esas áreas en esta época toda la humedad que viene del Amazonas va a parar a la costa", donde la convergencia con un frente frío hace que se descargue una gran cantidad de lluvia, explicó el geólogo Agustino Ogura a AFP.Esta situación, combinada con sierras elevadas y muy pronunciadas, fomentan deslizamientos de tierra naturales, muchas veces en zonas que el hombre ocupó sin demasiada conciencia del riesgo.La mayoría de las familias que viven en la zona de sierras son pobres y existe una gran ausencia de políticas habitacionales. Sin embargo, el proceso de ocupación se viene dando desde la época colonial brasileña "por una cuestión económica", ya que allí se tienen acceso a los puertos, explicó el investigador del Instituto de Investigaciones Tecnológicas.Desde el punto de vista geológico, son áreas peligrosas la turística Ilha Grande y la costa de la ciudad de Angra dos Reis, donde la incesante lluvia provocó el viernes dos impresionantes deslizamientos de tierra y vegetación.La paradisíaca playa de Bananal, en Ilha Grande, fue el área más afectada por las lluvias cuando la ladera de uno de los cerros se desprendió completamente sobre una posada de lujo y varias casas, con un saldo de 29 muertos.En el continente, en el centro de la ciudad de Angra otro deslizamiento enterró varias casas, dejando al menos 21 muertos, según la Defensa Civil."Eso fue fruto de faltas de políticas de vivienda y transporte. Angra es una bomba de tiempo. El problema viene de 30 a 40 años atrás", afirmó el biólogo Mario Moscatelli de Rio de Janeiro a la televisión local.En caso de que el Gobierno no tome iniciativas las tragedias van a continuar, subrayó Moscatelli, que reclama políticas habitacionales para zonas de riesgo como las favelas de Rio de Janeiro o su zona metropolitana.Según el Gobierno, más de 35.000 personas viven en las laderas de los cerros de Angra, 150 kilómetros al sur de Rio."Esas áreas son las últimas que deberían ser ocupadas por un tema de seguridad. Y aunque puede demorar más de 50 años" un incidente como este ocurrirá de nuevo, afirmó Ogura.Para el geólogo, no hay forma de evitar que la gente construya sus casas sobre los morros (cerros) o mismo en la base de ellos a orillas de una hermosa playa, ya que son "áreas que ya están consolidadas y van a continuar formando parte del mapa turístico de Brasil".La única forma de evitar estos desastres es implementar planes de control y alerta, dijo."¿Existe cómo convivir con el riesgo de forma menos peligrosa? Sí, y para ello vamos a tener que mejorar la capacidad de monitorear la posibilidad de que esos accidentes sucedan", afirmó, recomendando mecanismos de acción preventiva como alerta de lluvias, y un sistema que permita la inmediata evacuación de las zonas.La intensa lluvia desde el miércoles sobre todo el Estado de Rio de Janeiro ya registra un total de 72 fallecidos en distintos deslizamientos de tierra e inundaciones, en tanto unas 3.000 personas debieron abandonar sus casas, según el último boletín de la Defensa Civil.

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