¿Que nos dejó la nevada del siglo?

Nieve, Nieve, Nieve y más Nieve fue lo que tuvimos por casi 5 días seguidos que se convirtieron en casi una semana interminable.

Nieve, Nieve, Nieve y más Nieve fue lo que tuvimos por casi 5 días seguidos que se convirtieron en casi una semana interminable. Según los medios de comunicación desde 1898 no había caído tanta nieve en el área metropolitana de Washington que paralizó las escuelas, las Iglesias, el gobierno, el transporte, los aeropuertos y las calles. Pero no paralizó nuestros corazones ni a nuestra comunidad, fue una oportunidad de quedarnos en la casa, unos durmiendo, viendo televisión, en el Internet, cocinando, limpiando dentro y fuera, leyendo y lógico rezando. Según tuve la oportunidad de compartir con algunas familias fue un evento de acercarse más, de pelear, de compartir y hasta de reconciliarse. Muchos vecinos por fin se pudieron conocer, hablar y colaborarse el uno al otro en la limpieza de la nieve. No hubo edad para salir a las calles o en los parques para jugar o realizar obras de arte. Para algunos fueron días terribles y para otros días blancos llenos de felicidad, ni siquiera la naturaleza puede satisfacer a todos.

El escritor Norman Vincent Peale es amigo de un vendedor estrella que empezó desde cero. Cierto día le pidió el secreto que tenía para disfrutar un día magnífico. Ven a mi casa, le dijo él; fueron y sobre el espejo de su habitación le mostró un papel con este mensaje allí fijado: ¿quieres un día magnífico? Cree en un día magnífico. Ora por un día magnífico, vive unido a Dios para gozar de un día magnifico. Ponte en marcha y conviértelo en un día magnífico!”.

Por eso haga frío, calor, o no puedas salir de tu casa por las condiciones climáticas convierte tu día en un día magnífico lleno de optimismo y sobretodo de mucha oración.

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