La crisis política empieza a olvidarse en Honduras

La crisis política surgida por el golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya comenzó a caer en el olvido en Honduras, en medio del esfuerzo del régimen de facto para consolidar el proceso electoral del 29 de noviembre y después de semanas de intensos esfuerzos diplomáticos frustrados.

La crisis política surgida por el golpe de Estado que derrocó al presidente Manuel Zelaya comenzó a caer en el olvido en Honduras, en medio del esfuerzo del régimen de facto para consolidar el proceso electoral del 29 de noviembre y después de semanas de intensos esfuerzos diplomáticos frustrados.De las masivas marchas en las calles y tomas de carreteras que provocaron severas convulsiones, sobre todo en la capital y las principales ciudades, las acciones del Frente de Resistencia contra el golpe de Estado del 28 de junio han quedado relegadas a pequeñas manifestaciones en barrios y colonias.Grupos de veinte a cincuenta personas circulan en las primeras horas de la noche sonando cacerolas por las calles del Hato de Enmedio, Kennedy, El Bosque y otros barrios populares capitalinos, exigiendo la restitución de Manuel Zelaya y la retirada del presidente de facto Roberto Micheletti.La tranquilidad volvió a las calles y bulevares de las áreas comerciales del centro luego de los congestionamientos viales de los manifestantes, a veces reprimidos con golpes, gases y chorros de agua con cisternas antimotines que dejaron ventanales de negocios destruidos."La resistencia, créame, está cada día más fuerte y más consciente de que en Honduras se ha establecido un régimen de facto", dijo Zelaya a la AFP."Queremos hacerlo pacíficamente. Esto no es un juego. Estamos definiendo nuestro futuro. Si perdemos, habrá perdido la democracia", dijo en conversación telefónica desde la embajada de Brasil, donde se refugia desde el 21 de septiembre tras llegar subrepticiamente a Honduras.El gobierno golpista todavía no ha podido borrar los grafitis de los opositores: "Fuera golpistas", "Goriletti (Micheletti) golpista", "Fuera corruptos", "Cuando los medios callan las paredes hablan", "Viene Mel (Manuel Zelaya)", "Sé patriota, menos golpista", "No me preocupa que los corruptos hablen, me preocupa que los honestos callen"."Ya no podemos salir, nos cercan esos hijos de p...", reconoció a la AFP el coordinador de la Resistencia, Juan Barahona, un carismático líder de línea dura que ha desafiado a los militares y policías, quienes sin embargo han ido neutralizando las movilizaciones hasta no dejarlas salir de la Universidad Pedagógica, en el este de la ciudad.Pero los grafitis se codean con la cada vez más nutrida propaganda de colores rojo, azul y verde de los candidatos colgada de los postes y pegada en paredes llamando a los electores a votar en las elecciones del 29 de noviembre.La campaña de tres meses, que estaba minimizada por la manifestaciones, entró este lunes en los últimos treinta días con mayor fuerza, aunque persisten las amenazas de la Resistencia contra el Golpe de boicotear la afluencia de los electores a las urnas."Se están tomando todas las medidas, yo no creo que va a haber ningún boicot, pero siempre uno toma previsiones", declaró a la prensa David Matamoros, uno de los tres magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE).Aunque prosiguen los "vínculos de aproximación de manera informal", la negociación con el régimen golpista, iniciada el 7 de octubre bajo los auspicios de la Organización de Estados Americanos (OEA), culminó el viernes."Han seguido las llamadas con el Departamento de Estado, con Naciones Unidas, OEA. Han seguido los contactos de manera informal", dijo Zelaya, confiado en que esta semana será "sumamente clave, decisiva" para la crisis y para las elecciones del 29 de noviembre, que deben ser "pacíficas" y "transparentes"."El tiempo va corriendo en contra del proceso electoral. Si se agrava, sería el tercer error" que cometa el régimen tras haberlo expulsado del poder y del país y por las violaciones de los derechos humanos."No puede haber unas elecciones que marginen al 50% de la población", dijo Zelaya al advertir que si no es restituido la mitad de los electores las boicotearán.

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